Si te han propuesto una cirugía de columna es normal que lo primero que te preocupe no sea el nombre de la técnica, sino cómo será tu recuperación. En los últimos años han surgido programas llamados de “recuperación intensificada” o ERAS (Enhanced Recovery After Surgery) que intentan que el posoperatorio sea más seguro, con menos complicaciones y estancias más cortas. En este artículo explicamos qué significan en la práctica y qué puedes esperar como paciente.
- Los programas ERAS son conjuntos de medidas antes, durante y después de la cirugía que buscan reducir el impacto del procedimiento en el organismo y acelerar la recuperación sin perder seguridad.
- En cirugía de columna se han asociado a menos días de ingreso, menor uso de opioides y, en algunos estudios, menos complicaciones.
- No son una “técnica milagrosa”: su eficacia depende del tipo de cirugía, de tu estado general y de la coordinación entre equipo médico, anestesia y rehabilitación.
- Como paciente puedes participar activamente en ERAS mediante la prehabilitación, el abandono del tabaco, el control de enfermedades crónicas y el movimiento precoz tras la cirugía.
Qué es un programa ERAS en cirugía de columna
Un programa de recuperación intensificada es un protocolo estructurado que agrupa muchas pequeñas decisiones alrededor de la cirugía: cómo prepararte las semanas previas, qué tipo de anestesia y analgesia utilizar, cuándo empezar a beber y comer de nuevo, en qué momento levantarte de la cama, cómo manejar los drenajes y los catéteres, y cómo organizar el alta y la rehabilitación posterior.
En lugar de centrarse solo en el acto quirúrgico, ERAS considera todo el proceso perioperatorio. La idea es reducir la respuesta de estrés del organismo, mantener al máximo posible la función normal y favorecer que recuperes la autonomía cuanto antes. En cirugía de columna estos programas se han aplicado sobre todo a cirugías de fusión lumbar, toracolumbar, deformidad compleja y, cada vez más, a procedimientos cervicales y técnicas mínimamente invasivas.
En qué tipos de cirugía de columna se aplican
Los componentes de ERAS pueden adaptarse a distintos procedimientos, pero en la práctica se utilizan sobre todo en:
- Artrodesis lumbares y toracolumbares por dolor mecánico, deformidad o inestabilidad.
- Cirugías de deformidad del adulto con correcciones amplias.
- Cirugías de revisión de columna en las que ya ha habido una intervención previa.
- Técnicas mínimamente invasivas como fusión lateral o endoscopia, en las que el impacto tisular ya es menor y ERAS ayuda a consolidar esa ventaja.
En cirugías más pequeñas, como descompresiones lumbares simples, algunas medidas de ERAS se aplican de forma casi rutinaria, aunque el hospital no las etiquete formalmente como tal.
Síntomas e indicaciones: cuándo puede beneficiarte un programa ERAS
ERAS no es una indicación por sí misma, sino una forma de organizar el tratamiento alrededor de una cirugía que ya está indicada. Puedes beneficiarte especialmente de un programa de recuperación intensificada si:
- Tienes dolor lumbar o cervical crónico incapacitante que ha fracasado a pesar de un tratamiento conservador bien hecho.
- Tienes síntomas neurológicos como debilidad, hormigueos o dificultad para caminar por estenosis o deformidad.
- Te han propuesto una fusión lumbar o toracolumbar, una cirugía de deformidad o una revisión de una cirugía previa.
- Convives con enfermedades como diabetes, obesidad, anemia o osteoporosis, que aumentan el riesgo de complicaciones y hacen más necesaria una planificación global.
El objetivo de ERAS es que, una vez tomada la decisión de operar, el camino sea lo más seguro, previsible y centrado en tus objetivos funcionales posible.
Diagnóstico y valoración antes de la cirugía
Antes de un programa ERAS se realiza la misma evaluación clínica y radiológica que para cualquier cirugía de columna: historia clínica completa, exploración neurológica, resonancia magnética, radiografías dinámicas y, si procede, tomografía computarizada u otras pruebas específicas. A partir de ahí, ERAS añade varios pasos organizados:
- Valoración anestésica estructurada: se revisan comorbilidades, medicación habitual, alergias, riesgo cardiológico y pulmonar.
- Optimización de enfermedades crónicas: ajuste de tratamiento de diabetes, control tensional, corrección de anemia o desnutrición cuando existen, revisión de osteoporosis.
- Estratificación de riesgo: se estima el riesgo de complicaciones graves y de necesidad de UCI, lo que ayuda a planificar recursos y a ajustar expectativas.
- Educación preoperatoria: se explica el circuito del ingreso, el tipo de anestesia, el plan de dolor, la movilización precoz y las posibles variaciones normales durante el posoperatorio.
En algunos hospitales se agrupan estas intervenciones en consultas específicas de “prehabilitación” donde participan anestesia, rehabilitación, enfermería y, a veces, nutrición y psicología.
Prehabilitación: lo que puedes hacer tú antes de la cirugía
Una parte clave de ERAS es la prehabilitación, es decir, prepararte física y mentalmente para la operación. No son medidas milagrosas, pero sí aumentan las probabilidades de una recuperación más rápida y con menos complicaciones.
- Ejercicio adaptado: suele recomendarse mantener o iniciar actividad aeróbica suave (caminar, bici estática) y ejercicios de fuerza moderada para tronco y piernas, siempre que el dolor y la situación clínica lo permitan. El objetivo es llegar a la cirugía con la mejor capacidad cardiovascular y muscular posible.
- Abandono del tabaco: dejar de fumar varias semanas antes reduce el riesgo de pseudoartrosis, infección y problemas respiratorios. Aunque no siempre se consigue una abstinencia total, cualquier reducción mantenida mejora el pronóstico.
- Nutrición y peso: en personas con bajo peso o desnutrición se busca mejorar el aporte proteico y calórico. En obesidad, pequeñas pérdidas de peso sostenidas pueden ayudar, pero no deben retrasar indefinidamente una cirugía necesaria.
- Salud mental y expectativas realistas: la ansiedad y las expectativas poco realistas aumentan la percepción de dolor y la probabilidad de insatisfacción. La educación y, si hace falta, el apoyo psicológico, forman parte de ERAS.
- Revisión de medicación: algunos fármacos, como anticoagulantes o antiagregantes, requieren una pauta específica antes y después de la intervención; otros, como determinados analgésicos, pueden ajustarse para mejorar el control del dolor postoperatorio.
Todo esto debe pautarse de forma individual. Nunca modifiques por tu cuenta medicación importante sin hablar con tu equipo médico.
Qué cambia durante la cirugía con un programa ERAS
En quirófano, ERAS no implica una técnica única, sino una forma diferente de combinar anestesia, analgesia y monitorización para reducir el estrés quirúrgico. Algunos elementos frecuentes son:
- Anestesia adaptada al protocolo: uso de fármacos que facilitan el despertar rápido, control riguroso de la temperatura y del volumen de líquidos administrados.
- Analgesia multimodal: combinación de varios fármacos y técnicas (analgésicos no opiáceos, anestesia regional, infiltraciones locales) para disminuir la necesidad de opioides potentes.
- Prevención activa de náuseas y vómitos: reduce el malestar y facilita la movilización precoz y la alimentación temprana.
- Monitorización avanzada: según la complejidad, puede incluir neuromonitorización y control hemodinámico estrecho para minimizar riesgos neurológicos y cardiovasculares.
La técnica quirúrgica concreta (por ejemplo, una fusión toracolumbar o una fusión lateral mínimamente invasiva) se elige por la indicación clínica, no por el protocolo ERAS. Sin embargo, cuando la cirugía es menos agresiva con los tejidos, los beneficios de ERAS suelen manifestarse con más claridad.
Recuperación posoperatoria: qué puedes esperar realmente
Cada caso es distinto, pero la literatura sobre ERAS en cirugía de columna muestra que, en grupos comparables, los pacientes suelen tener estancias hospitalarias más cortas (a menudo uno o dos días menos en cirugías de fusión) y mejores puntuaciones de dolor y función en los primeros días o semanas, sin aumento de complicaciones. En algunos estudios se observa también una reducción del consumo de opioides.
Un esquema orientativo para una fusión lumbar o toracolumbar en un contexto ERAS podría ser:
- Primeras 24 a 72 horas: control intenso del dolor con analgesia multimodal, levantarse de la cama y caminar con ayuda el primer día siempre que sea seguro, inicio de ingesta oral precoz si no hay contraindicaciones.
- Semanas 1 a 2: caminatas diarias, higiene postural, ejercicios suaves pautados por rehabilitación. Es normal sentir cansancio y rigidez, pero el objetivo es aumentar poco a poco la autonomía.
- Semanas 3 a 6: muchos pacientes con trabajos de oficina pueden empezar a plantear la reincorporación progresiva, siempre que el dolor esté controlado y no tomen medicación sedante. Se añaden ejercicios de fuerza para la musculatura del “core”.
- Meses 3 a 6: consolidación funcional, mayor libertad para actividades de ocio y deporte de bajo impacto. Los trabajos físicos y deportes de alto impacto requieren más tiempo y una valoración personalizada.
Estos plazos son aproximados. Factores como la edad, el número de niveles operados, la calidad del hueso, la existencia de cirugías previas o la presencia de enfermedades asociadas pueden alargarlos o acortarlos de forma significativa.
Beneficios frente a riesgos y efectos adversos
Los beneficios potenciales de ERAS en cirugía de columna incluyen:
- Menos días de hospitalización en muchos procedimientos electivos.
- Inicio más rápido de la movilización, lo que reduce el riesgo de complicaciones tromboembólicas y facilita la recuperación funcional.
- Menor dependencia de opioides gracias al uso de analgesia multimodal.
- Mayor sensación de control por parte del paciente al conocer mejor el proceso y sus objetivos.
Sin embargo, ERAS también tiene limitaciones y posibles riesgos si se aplica sin criterio:
- No todos los pacientes ni todas las cirugías son candidatos a un alta muy precoz; forzarla puede aumentar reingresos.
- Si no se coordina bien la información, el paciente puede sentir presión para cumplir “fases” que en su caso no son realistas.
- En personas con comorbilidades importantes, una movilización demasiado agresiva puede generar caídas o complicaciones cardiovasculares.
Por ello, los protocolos se adaptan a cada perfil de riesgo y siempre deben primar la seguridad sobre la rapidez.
Criterios para plantear una cirugía con enfoque ERAS
No existe una única lista universal, pero en general tu equipo puede plantearse un enfoque ERAS si se cumplen varias condiciones:
- La cirugía es programada, no urgente, y hay tiempo para preparar el caso.
- Existe un circuito definido entre cirugía, anestesia, enfermería, rehabilitación y atención primaria.
- Tu situación general permite cierta movilización precoz, aunque sea con ayuda.
- Comprendes el plan y puedes participar activamente en la prehabilitación y en las recomendaciones posteriores.
Aunque ERAS aporta ventajas en muchos contextos, no es imprescindible para que una cirugía de columna salga bien. También hay pacientes con buenos resultados en entornos sin un protocolo formal pero con cuidados individualizados.
Cuándo acudir a urgencias tras una cirugía de columna
Independientemente de que se utilice o no ERAS, hay situaciones tras una cirugía de columna en las que conviene acudir de inmediato a urgencias o contactar con tu equipo:
- Pérdida súbita o progresiva de fuerza en brazos o piernas.
- Dificultad para controlar la orina o las heces, o falta completa de sensibilidad en la zona perineal.
- Dolor intenso de aparición brusca que no mejora con la medicación pautada.
- Fiebre alta asociada a dolor de espalda importante o enrojecimiento de la herida.
- Dificultad respiratoria o dolor torácico repentino.
Estos signos pueden indicar complicaciones potencialmente graves como hematomas, infecciones profundas, síndrome de cauda equina o eventos tromboembólicos. No esperes a la siguiente consulta programada si aparecen.
Mitos y realidades sobre ERAS en cirugía de columna
- Mito: ERAS significa que te darán el alta al día siguiente sí o sí. Realidad: en algunos procedimientos menores puede ser posible el alta muy precoz, pero en cirugías complejas la estancia sigue midiendo en días. El objetivo es que no sea más larga de lo necesario, no imponer un récord.
- Mito: si estás en un programa ERAS te dolerá menos porque usarán fármacos más fuertes. Realidad: se intenta usar combinaciones más inteligentes de fármacos para controlar el dolor con menos efectos secundarios, no aumentar sin límite la potencia de los medicamentos.
- Mito: ERAS substituye la necesidad de rehabilitación. Realidad: la rehabilitación estructurada es una parte clave de la recuperación intensificada, no su sustituto.
- Mito: si no estás en un hospital con protocolo ERAS tu cirugía irá peor. Realidad: muchos principios de ERAS se aplican de forma implícita en centros sin llamarlo así. Lo importante es la calidad global del equipo y el seguimiento.
- Mito: ERAS es solo para pacientes jóvenes y sanos. Realidad: las personas con más riesgo pueden beneficiarse mucho de una preparación más cuidadosa, aunque los objetivos y los tiempos deban ajustarse.
Preguntas frecuentes
¿En qué se nota “de verdad” para el paciente estar en un programa ERAS?
Lo notarás sobre todo en que te explican mejor lo que va a ocurrir, te animan a levantarte y caminar pronto, te permiten beber y comer antes que con protocolos antiguos y utilizan varias estrategias de analgesia a la vez para que el dolor sea más llevadero. También es habitual que el alta se planifique desde el principio, con instrucciones claras para casa.
¿Los programas ERAS son igual de seguros que los protocolos tradicionales?
En los estudios publicados no se ha visto un aumento global de complicaciones cuando los protocolos están bien diseñados y adaptados al tipo de cirugía y al paciente. En muchos casos se observa incluso una reducción de algunas complicaciones y de la estancia hospitalaria. Aun así, siempre existe riesgo, porque cualquier cirugía mayor de columna lo conlleva.
¿Puedo pedir que me apliquen un protocolo ERAS si mi hospital no lo tiene formalmente?
Puedes preguntar qué medidas aplican para favorecer la recuperación rápida y comentarlo con tu equipo. Es posible integrar muchos elementos de ERAS, como la movilización precoz o la analgesia multimodal, aunque el hospital no tenga un programa estructurado con ese nombre.
¿Los programas ERAS eliminan el dolor después de la cirugía?
No. El objetivo es que el dolor sea tolerable y te permita moverte, dormir razonablemente y avanzar en la rehabilitación. Es normal tener molestias durante semanas. Lo importante es que el dolor vaya mejorando y que no haya signos de complicación.
Si tengo osteoporosis u otras enfermedades, ¿ERAS sigue siendo una opción?
En muchas personas con hueso frágil o comorbilidades los programas de recuperación intensificada son especialmente útiles, porque obligan a optimizar el tratamiento y a planificar mejor el posoperatorio. Pero no todos los componentes serán iguales y, en algunos casos, la estancia o la progresión de la actividad deberán ser más prudentes.
¿Quién decide si entro en un programa ERAS?
La decisión suele ser del equipo de columna y anestesia, en función de los recursos del hospital y de tu situación clínica. Como paciente puedes y debes preguntar qué medidas concretas se usarán para facilitar tu recuperación y cómo puedes colaborar.
Glosario
- ERAS: siglas en inglés de Enhanced Recovery After Surgery, programas que agrupan medidas para mejorar la recuperación tras una operación.
- Artrodesis: fusión quirúrgica de dos o más vértebras mediante implantes y hueso para estabilizar la columna.
- Deformidad de la columna: alteración importante de la alineación normal, como escoliosis o cifosis severa.
- Analgesia multimodal: uso combinado de diferentes tipos de analgésicos y técnicas para controlar el dolor.
- Prehabilitación: conjunto de medidas antes de la cirugía para mejorar la condición física y mental y así facilitar la recuperación.
- Comorbilidad: enfermedad crónica que convive con el problema principal, como diabetes, hipertensión u obesidad.
Referencias
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Este texto tiene carácter informativo y no sustituye en ningún caso una valoración médica individual ni las indicaciones de tu equipo sanitario. Ante síntomas nuevos o preocupantes, consulta siempre con profesionales de la salud o acude a urgencias.