XLIF: 9 señales de buen candidato y 6 riesgos que debes conocer antes de decidir

La XLIF es una técnica de fusión lumbar por un abordaje lateral que busca estabilizar un segmento y, en muchos casos, aliviar dolor y síntomas de compresión nerviosa restaurando altura del disco. Puede ofrecer una recuperación más ágil que cirugías abiertas en pacientes seleccionados, pero no es “mejor para todo el mundo”. La clave está en el diagnóstico correcto, una selección cuidadosa y expectativas realistas sobre beneficios, límites y riesgos.

  • La XLIF (también llamada LLIF lateral transpsoas) accede a la columna lumbar desde el costado para colocar un implante entre dos vértebras y favorecer la fusión.
  • Suele considerarse cuando hay dolor y limitación por degeneración discal, listesis o estenosis, sobre todo foraminal, y cuando el tratamiento conservador no ha sido suficiente.
  • Una parte del alivio puede venir de la “descompresión indirecta” (abrir espacio al restaurar altura), pero a veces no basta y se necesita descompresión adicional.
  • El riesgo más característico es la irritación temporal de nervios cercanos al psoas, con hormigueo en muslo o debilidad para flexionar la cadera; lo habitual es que mejore, pero hay señales de alarma.
  • La recuperación varía por niveles tratados, fijación adicional, salud ósea, y objetivos (dolor, fuerza, caminar, trabajo).

 

Qué es la XLIF y por qué se considera mínimamente invasiva

La XLIF (Extreme Lateral Interbody Fusion) es una cirugía de fusión lumbar que llega al disco intervertebral desde el lado del cuerpo. En lugar de entrar por la espalda con una disección muscular amplia, el acceso es lateral, atravesando el músculo psoas. El objetivo principal es colocar un implante (una “caja” o separador) entre dos vértebras para recuperar altura, mejorar alineación y crear un entorno estable para que el hueso consolide (fusión).

Se considera mínimamente invasiva porque, en comparación con técnicas abiertas tradicionales, suele requerir incisiones más pequeñas y menos despegamiento muscular posterior. Aun así, “mínimamente invasiva” no significa “mínimo impacto”: sigue siendo una cirugía mayor, con anestesia, posibles implantes y un periodo de recuperación.

 

Señales de que podrías ser buen candidato (y por qué)

No existe una lista universal perfecta, pero estas señales suelen orientar hacia una XLIF cuando el equipo médico confirma el diagnóstico con exploración e imagen:

  • Dolor lumbar mecánico y limitante que empeora al estar de pie o al final del día, y no mejora lo suficiente con un plan conservador bien hecho.
  • Síntomas de compresión nerviosa (dolor irradiado, hormigueo, sensación de pesadez al caminar) compatibles con estenosis, especialmente foraminal.
  • Listesis de bajo o moderado grado o inestabilidad segmentaria que se correlaciona con tus síntomas.
  • Disco degenerado con pérdida de altura donde recuperar espacio puede aliviar el conflicto del nervio.
  • Escoliosis degenerativa seleccionada o desequilibrios leves donde un abordaje lateral pueda ayudar a corregir sin una cirugía abierta muy extensa.
  • Necesidad de restaurar altura y alineación para mejorar postura y reparto de cargas.
  • Tejidos posteriores ya “castigados” (por cirugías previas o fibrosis) donde evitar reentrar por la espalda puede ser una ventaja.
  • Buen estado general para tolerar anestesia y rehabilitación, con comorbilidades optimizadas (diabetes, tabaquismo, peso, etc.).
  • Expectativas realistas: buscas mejorar dolor y función, entiendes que puede no desaparecer todo, y aceptas que la recuperación va por fases.

 

Cuándo NO suele ser la mejor opción

La XLIF tiene limitaciones anatómicas y clínicas. Puede no ser la técnica adecuada si:

  • Hay compresión central muy severa con déficit neurológico importante y poco margen para descompresión indirecta.
  • La anatomía del nivel no permite un acceso lateral seguro (depende del nivel lumbar y de variantes anatómicas).
  • Hay infección activa o sospecha fuerte de infección espinal no controlada.
  • La calidad ósea es muy baja y el riesgo de hundimiento del implante (subsidence) es alto si no se planifica una estrategia adecuada.
  • El dolor no se correlaciona con la imagen o hay sospecha de una fuente principal distinta (cadera, sacroilíaca, dolor miofascial predominante, etc.).
  • Se buscan objetivos que requieren otro abordaje, por ejemplo, una descompresión directa muy amplia o una corrección de deformidad rígida que exija osteotomías complejas.

 

Síntomas e indicaciones habituales

La XLIF no se indica por una resonancia “fea” sin más. Se indica por síntomas que afectan la vida diaria y que encajan con lo que se ve en las pruebas. Las indicaciones más comunes incluyen:

  • Estenosis foraminal: el nervio se estrecha al salir por el foramen, con dolor irradiado, hormigueo o calambres.
  • Estenosis con claudicación neurógena: al caminar aparece dolor o pesadez en piernas que mejora al sentarte o inclinarte hacia delante.
  • Enfermedad degenerativa del disco con pérdida de altura y dolor mecánico persistente.
  • Espondilolistesis degenerativa con síntomas concordantes.
  • Escoliosis degenerativa seleccionada donde restaurar altura y alineación pueda reducir dolor y mejorar equilibrio.

 

Cómo se diagnostica antes de plantear una XLIF

Un diagnóstico sólido suele combinar cuatro piezas:

  • Historia clínica: cuándo duele, qué lo empeora, si hay síntomas al caminar, si hay irradiación, y cómo afecta al sueño y a la función.
  • Exploración: fuerza, reflejos, sensibilidad, pruebas de tensión neural y evaluación de cadera y sacroilíaca.
  • Imagen: resonancia para nervios y discos; radiografías de pie para alineación y listesis; en algunos casos TAC para hueso o para planificar.
  • Respuesta a tratamientos: no es “fallar por fallar”, sino comprobar si un plan conservador bien aplicado cambia el curso.

Una idea clave: la imagen no siempre predice el dolor. Hay personas con estenosis en resonancia y pocos síntomas, y al revés. Por eso la decisión no debería basarse en una sola prueba.

 

Alternativas a la XLIF

Opciones no quirúrgicas

Cuando no hay señales de alarma, suele tener sentido intentar primero un plan conservador estructurado, adaptado a tu diagnóstico:

  • Educación y actividad gradual: entender el problema y mantener movimiento suele ayudar más que el reposo.
  • Fisioterapia: fuerza de glúteos y tronco, control motor, movilidad, tolerancia a la marcha.
  • Manejo del dolor: analgésicos según perfil, evitando soluciones “milagro”.
  • Infiltraciones seleccionadas: pueden aliviar síntomas en algunos casos y ayudar a ganar ventana para rehabilitar (no son una “cura” de la estenosis).
  • Optimización de factores: peso, tabaco, sueño, ansiedad por el dolor, control de diabetes y salud ósea.

Opciones quirúrgicas (según el caso)

  • Descompresión directa (por ejemplo, laminectomía o microcirugía): cuando el objetivo principal es liberar nervio y no se requiere estabilidad añadida.
  • Fusión por abordaje posterior (TLIF/PLIF u otras): puede ser preferible si se necesita una descompresión posterior amplia o si el acceso lateral no es adecuado.
  • OLIF: otro abordaje lateral u oblicuo con un “camino” anatómico diferente, con ventajas e inconvenientes propios.
  • Cirugía endoscópica en casos seleccionados: útil para ciertas compresiones, sobre todo cuando el objetivo es descomprimir con mínima agresión.

 

Beneficios potenciales y riesgos reales

Beneficios que se buscan

  • Mejorar dolor y función al estabilizar el segmento y reducir la compresión nerviosa.
  • Recuperar altura del disco, lo que puede abrir el foramen y reducir el conflicto del nervio.
  • Menor agresión muscular posterior en comparación con cirugías abiertas tradicionales.
  • Corrección parcial de alineación en determinados escenarios.

Riesgos y efectos adversos (sin dramatizar, sin ocultar)

En medicina, lo honesto es hablar de probabilidades y de rangos, no de garantías. En XLIF/LLIF, hay riesgos generales de cualquier cirugía (infección, sangrado, trombosis, complicaciones anestésicas) y riesgos más característicos del abordaje lateral:

  • Hormigueo o adormecimiento en muslo/ingle: por irritación temporal de nervios cercanos al psoas. En un meta-análisis comparando OLIF y XLIF, la neuropraxia fue más frecuente en XLIF, con cifras alrededor del 21% en XLIF frente a 11% en OLIF (los estudios varían y muchos síntomas son transitorios).
  • Debilidad para flexionar la cadera (psoas): suele ser temporal; puede notarse al subir escaleras o entrar al coche. En análisis agrupados de abordajes laterales en posición prona, se han descrito tasas relevantes de debilidad de flexores de cadera en el postoperatorio temprano, muchas veces con recuperación progresiva.
  • Dolor en flanco o en la zona del psoas: por la vía de acceso y la manipulación.
  • Hematoma retroperitoneal o lesión vascular: menos común, pero importante por gravedad potencial.
  • Hundimiento del implante (subsidence): más probable si la calidad ósea es baja o si el implante no se apoya bien.
  • Que la descompresión indirecta no sea suficiente: en una serie con criterios definidos, un pequeño porcentaje necesitó descompresión adicional después por persistencia de síntomas.

La lectura útil es esta: la XLIF puede ser una gran herramienta, pero exige planificación, experiencia y un plan B razonado si el alivio no es el esperado.

 

La descompresión indirecta: el concepto que conviene entender

“Descomprimir” no siempre significa “quitar hueso o ligamento”. En XLIF, parte del alivio puede venir de restaurar altura del disco y tensar estructuras (“ligamentotaxis”), ampliando el espacio por donde pasan los nervios. Esto puede mejorar especialmente la estenosis foraminal.

¿El límite? Si el canal está muy estrecho, hay calcificaciones o la compresión es muy rígida, abrir espacio “desde dentro” puede no bastar. En esos casos, se valora combinar con una descompresión posterior o escoger otra técnica desde el inicio.

 

Cuándo tiene sentido pedir valoración especializada

  • Dolor o claudicación que limita caminar, trabajar o dormir, pese a un plan conservador bien hecho.
  • Debilidad progresiva, caídas, o empeoramiento claro de la función.
  • Síntomas persistentes con pruebas que muestran estenosis o listesis concordantes.
  • Tras una cirugía previa si el dolor cambia de patrón o reaparece con nuevos síntomas.

 

Recuperación: tiempos realistas y qué esperar

Los tiempos dependen de cuántos niveles se traten, si se añade fijación posterior, tu salud ósea, tu condición física y el tipo de trabajo. Una forma realista de verlo es por fases:

Primeras 48-72 horas

  • El objetivo suele ser levantarte y caminar lo antes posible, con control del dolor.
  • Puede haber molestia en el flanco y sensación rara en muslo.

Semana 1-2

  • Caminar a diario en bloques cortos suele ser más útil que “hacer mucho un día y nada al siguiente”.
  • Es frecuente la fatiga y la rigidez.
  • Si aparece hormigueo de muslo, suele ir de más a menos, pero conviene registrarlo.

Semana 3-6

  • Muchas personas recuperan autonomía para actividades básicas.
  • Trabajos sedentarios pueden retomarse en algunos casos dentro de este rango, si la evolución es buena y el equipo lo autoriza.

Semana 6-12

  • Se suele progresar fuerza y tolerancia a estar de pie, caminar más y tareas domésticas.
  • Trabajos físicos requieren más prudencia y planificación.

Meses 3-12

  • La mejoría funcional puede seguir sumando, y la consolidación de la fusión es un proceso que se controla con seguimiento.

Importante: si el dolor baja pero la confianza en el movimiento no vuelve, la recuperación se frena. Por eso la rehabilitación y la educación son parte del tratamiento, no un “extra”.

 

Cuándo acudir a urgencias

Tras una cirugía de columna, hay síntomas que no deberían esperar:

  • Pérdida de control de orina o heces, o adormecimiento en “silla de montar” (zona genital/perineal).
  • Debilidad nueva o progresiva en una pierna (por ejemplo, no poder levantar el pie) que empeora.
  • Fiebre alta con escalofríos y empeoramiento del dolor, o herida con secreción abundante.
  • Dolor torácico, falta de aire, hinchazón dolorosa de una pierna (posible trombosis/embolia).
  • Dolor insoportable que no cede con la medicación pautada y se acompaña de síntomas neurológicos.

 

Mitos y realidades

  • Mito: “Si es mínimamente invasiva, no tiene riesgos.” Realidad: reduce ciertos daños, pero mantiene riesgos importantes y añade otros específicos (psoas/plexo).
  • Mito: “La resonancia decide por mí.” Realidad: manda la combinación de síntomas, exploración e imagen concordante.
  • Mito: “La XLIF siempre descomprime el canal.” Realidad: la descompresión indirecta funciona mejor en escenarios concretos; a veces hay que añadir descompresión directa.
  • Mito: “Si noto hormigueo en el muslo, algo va mal seguro.” Realidad: puede ser frecuente y temporal, pero hay señales de alarma (progresión, caída del pie, empeoramiento rápido) que hay que valorar.
  • Mito: “La fusión significa ‘no moverme nunca más’.” Realidad: se fusiona un segmento; el objetivo es mejorar función y tolerancia a la actividad, no inmovilizarte.

 

Preguntas frecuentes

¿XLIF y LLIF son lo mismo?

En la práctica, se usan como términos muy cercanos. XLIF es un nombre ampliamente conocido para el abordaje lateral transpsoas. LLIF suele referirse a “lateral lumbar interbody fusion” como familia de técnicas laterales.

¿Cuánto dura la cirugía?

Depende del número de niveles, de si se combina con fijación posterior y de la complejidad. Más útil que una cifra es preguntar por “tiempo total de quirófano” y por el plan de control del dolor y movilización.

¿Notaré dolor en el costado?

Es frecuente sentir molestias en el flanco y en la zona del psoas al principio. Suele mejorar con el paso de los días y con un plan de movilización gradual.

¿Es normal el hormigueo en el muslo tras XLIF?

Puede ocurrir por irritación temporal de nervios cercanos al psoas. Lo habitual es que tienda a mejorar. Si el hormigueo progresa, aparece debilidad importante o hay pérdida clara de función, debe valorarse cuanto antes.

¿La XLIF sirve para cualquier estenosis lumbar?

No. Suele ir mejor cuando la descompresión indirecta tiene margen (por ejemplo, componente foraminal y pérdida de altura). En estenosis central muy severa, puede no ser suficiente sin descompresión adicional.

¿Se puede hacer XLIF si ya me han operado?

A veces sí, y puede ser una ventaja evitar zonas con cicatriz posterior. Pero la decisión depende de tu anatomía, del nivel, del tipo de cirugía previa, de la estabilidad y del objetivo clínico.

¿Cuándo podría volver a conducir?

Cuando puedas moverte con seguridad, no estés tomando medicación que reduzca reflejos y tu equipo lo autorice. No hay una fecha única: la seguridad manda.

¿La fusión “soldará” seguro?

La fusión es un proceso biológico. Factores como tabaco, diabetes mal controlada, osteoporosis, nutrición y el tipo de fijación influyen. Por eso se planifica y se hace seguimiento.

¿Qué puedo hacer para mejorar mi recuperación?

Seguir un plan de caminatas progresivas, cuidar sueño y nutrición, evitar tabaco, y trabajar con rehabilitación guiada. La constancia suele ganar a los “esfuerzos heroicos” puntuales.

 

Glosario

Foramen
“Ventana” por donde sale un nervio de la columna. Si se estrecha, puede doler o dar hormigueo.
Estenosis
Estrechamiento de espacios por donde pasan nervios. Puede ser central (canal) o foraminal.
Espondilolistesis (listesis)
Deslizamiento de una vértebra sobre otra. Puede asociarse a dolor y compresión nerviosa.
Fusión
Unión estable de dos vértebras para que se comporten como un solo bloque y reduzcan movimiento doloroso.
Descompresión indirecta
Alivio de nervios sin “quitar” tejido directamente, sino restaurando altura y espacio.
Neuropraxia
Irritación o lesión leve del nervio, a menudo temporal, que puede causar hormigueo o debilidad transitoria.
Subsidence
Hundimiento del implante dentro del hueso vertebral, más probable con baja calidad ósea.
Pseudoartrosis
Cuando una fusión no consolida como se esperaba. No siempre da síntomas, pero puede causar dolor o fallo de implantes.

 

Referencias

  • Fusión Lateral Extrema (XLIF): qué es, cómo se realiza y a quién está dirigida: https://complexspineinstitute.com/tratamientos/fusion-lateral-extrema-xlif/
  • Low back pain and sciatica in over 16s: assessment and management. NICE NG59 (última actualización 2020). https://www.nice.org.uk/guidance/ng59
  • Emami A y cols. Comparing clinical and radiological outcomes between single-level OLIF and XLIF: systematic review and meta-analysis (2023). https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37234475/
  • Yingsakmongkol W y cols. Successful Criteria for Indirect Decompression With Lateral Lumbar Interbody Fusion (2022). https://www.e-neurospine.org/journal/view.php?no=3&startpage=805&vol=19&year=2022
  • Petrone S y cols. Clinical outcomes, MRI evaluation and predictive factors of LLIF indirect decompression (2023). https://www.frontiersin.org/journals/surgery/articles/10.3389/fsurg.2023.1158836/full
  • Limthongkul W y cols. Is Direct Decompression Necessary for Lateral Lumbar Interbody Fusion? (2024). https://www.e-neurospine.org/journal/view.php?doi=10.14245/ns.2346906.453
  • Farber SH y cols. Systematic review and pooled analysis of complications in prone single-position LLIF (2023). https://thejns.org/spine/view/journals/j-neurosurg-spine/39/3/article-p380.pdf

 

Aviso importante

Este contenido es educativo y no sustituye una valoración médica. Si tienes síntomas neurológicos progresivos, pérdida de control de esfínteres, fiebre alta o dolor incontrolable, busca atención urgente.