Pseudoartrosis tras una fusión de columna: 9 señales que no deberías ignorar (y qué hacer a tiempo)

La pseudoartrosis significa que una fusión de columna no ha consolidado como se esperaba. A veces no da síntomas, pero cuando los da suele presentarse como dolor “mecánico” (peor con cargas) o sensación de inestabilidad. La buena noticia es que, con un diagnóstico bien hecho, hay opciones: desde optimizar la consolidación y controlar el dolor hasta plantear una cirugía de revisión en casos seleccionados.
  • La pseudoartrosis es una “no unión” ósea tras una cirugía de fusión.
  • No siempre duele, pero puede explicar dolor persistente o fallo de implantes.
  • El diagnóstico no se basa en una sola prueba: importa la combinación de síntomas, exploración e imágenes.
  • Fumar, la edad y fusiones en varios niveles aumentan el riesgo.
  • Hay tratamientos no quirúrgicos (optimización ósea, rehabilitación, estimuladores en casos concretos) y quirúrgicos (revisión).
  • Si aparece debilidad nueva, fiebre alta o problemas de control de esfínteres, hay que acudir a urgencias.
 

Qué es la pseudoartrosis y por qué ocurre

En una fusión (artrodesis) el objetivo es que dos o más vértebras queden unidas por hueso, eliminando el movimiento doloroso de ese segmento. Hablamos de pseudoartrosis cuando esa unión ósea no madura o no se completa. Dicho de forma simple: el cuerpo “no termina de soldar” la zona operada. Es importante entender dos ideas:
  • No toda pseudoartrosis da síntomas. Puede existir en una imagen y que la persona esté bien.
  • No todo dolor tras una fusión es pseudoartrosis. Hay muchas otras causas (nervio irritado, sacroilíaca, facetas, cicatriz, dolor neuropático, etc.).
 

9 señales que pueden sugerir pseudoartrosis

Estas señales no confirman nada por sí solas, pero sí justifican una revisión clínica y de imagen bien enfocada:

1) Dolor “mecánico” que empeora con cargas

Más dolor al estar de pie, caminar, subir escaleras, cargar bolsas o al final del día, y alivio relativo con reposo.  

2) Mejoría inicial y empeoramiento meses después

Algunas personas mejoran las primeras semanas, pero entre el mes 3 y 12 notan que el dolor vuelve o se estanca.  

3) Sensación de inestabilidad o “falta de solidez”

No es un síntoma universal, pero cuando aparece suele describirse como inseguridad al girar, inclinarse o cambiar de postura.  

4) Dolor localizado en el segmento operado

Un dolor más focal en la zona de la cirugía, distinto al dolor nervioso que baja por la pierna o el brazo.  

5) Chasquidos o molestias con ciertos movimientos

No siempre tiene importancia, pero si se asocia a dolor progresivo merece valoración.  

6) Dolor que no sigue el patrón esperado de recuperación

Después de una fusión es normal tener molestias, rigidez y cansancio. La alerta es cuando el dolor no mejora nada con el tiempo o empeora claramente pese a rehabilitación razonable.  

7) Empeoramiento con tos, estornudos o esfuerzos

Puede aparecer por aumento de presión y tensión en la zona. No es específico, pero suma información.  

8) Signos indirectos de fallo del material

En algunos casos la pseudoartrosis se asocia a aflojamiento o rotura de tornillos/varillas. Esto no ocurre siempre, pero cuando pasa suele acompañarse de dolor mecánico progresivo.  

9) Persistencia del dolor con impacto funcional real

Cuando el dolor impide actividades básicas (caminar, dormir, trabajar) y no hay otra explicación clara, conviene descartar una no unión.  

Cómo se diagnostica de forma fiable

El diagnóstico de pseudoartrosis es un puzle: se arma con síntomas, exploración y pruebas de imagen. La clave es evitar dos extremos: “todo es pseudoartrosis” y “no puede serlo”.

Exploración clínica

  • Localización del dolor y qué lo desencadena.
  • Si predomina dolor mecánico, nervioso o ambos.
  • Revisión neurológica: fuerza, sensibilidad, reflejos y marcha.

Pruebas de imagen más utilizadas

  • Radiografías en distintas proyecciones para ver alineación y material.
  • Radiografías dinámicas (flexión-extensión) para valorar movimiento anormal en algunos casos.
  • TAC para evaluar el “puente óseo” y la calidad de la fusión (suele ser la prueba más útil cuando hay dudas).
  • Resonancia si se sospecha compresión nerviosa, infección u otras causas asociadas.
Un detalle importante: a veces una imagen parece “regular”, pero si la persona está bien y funcional, se puede optar por seguimiento. Y al revés: un TAC puede mostrar signos de no unión y, sin embargo, el problema principal ser otro (por ejemplo, sacroilíaca o dolor neuropático).  

Factores de riesgo: los que puedes cambiar y los que no

La pseudoartrosis es multifactorial. Estos son factores repetidos en estudios y en práctica clínica:

Factores que NO puedes cambiar

  • Edad: el riesgo aumenta con los años.
  • Número de niveles fusionados: cuanta más extensión, más exigente es la consolidación.
  • Tipo de patología: deformidades y cirugías complejas tienden a tener más riesgo que una fusión corta simple.

Factores que SÍ puedes mejorar

  • Tabaco o nicotina: fumar se asocia a peor consolidación. Dejarlo antes y después de la cirugía mejora el pronóstico.
  • Salud ósea: osteoporosis o baja densidad mineral aumentan complicaciones mecánicas y dificultades de fusión.
  • Nutrición: déficit proteico, vitamina D baja o mal estado general pueden afectar la cicatrización.
  • Diabetes mal controlada y otros problemas metabólicos: pueden interferir con la curación.
  • Sedentarismo extremo: el movimiento dosificado y la rehabilitación bien pautada suelen ayudar.

Alternativas no quirúrgicas: qué puede ayudar

No todo caso sospechoso de pseudoartrosis acaba en quirófano. Depende de síntomas, impacto en la vida diaria, estabilidad y evolución.

1) Ajustar expectativas y vigilar tiempos

La consolidación ósea es lenta. En muchas fusiones, el proceso puede tardar meses. En casos seleccionados, se puede plantear seguimiento con control de dolor y rehabilitación.

2) Rehabilitación activa y “carga inteligente”

La idea no es “reposo infinito” ni “forzar”. Lo útil suele ser:
  • Caminatas diarias progresivas.
  • Fortalecimiento de core y cadera adaptado.
  • Aprender a moverse sin miedo pero con técnica.

3) Optimización de salud ósea

En personas con baja densidad mineral ósea, es frecuente recomendar evaluación y tratamiento para mejorar el hueso antes o después de la cirugía, según el contexto clínico. Esto puede reducir riesgo de aflojamiento de tornillos y mejorar el entorno de fusión.

4) Control del dolor con enfoque multimodal

El objetivo es recuperar función sin depender exclusivamente de fármacos. Puede incluir analgésicos no opioides, tratamiento del dolor neuropático cuando procede y estrategias de sueño y actividad.

5) Estimuladores de crecimiento óseo (en casos seleccionados)

Existen dispositivos de estimulación que pueden ayudar a la consolidación en personas con alto riesgo o con sospecha de no unión. No son para todo el mundo y se indican según criterios clínicos e imagen.  

Opciones quirúrgicas: cuándo se plantea una revisión

La cirugía de revisión puede considerarse cuando hay:
  • Dolor persistente importante con limitación funcional que no mejora con medidas razonables.
  • Confirmación de no unión en imágenes, con coherencia clínica.
  • Fallo de implantes, deformidad progresiva o inestabilidad.
  • Compresión nerviosa asociada que explique síntomas.

Qué se intenta conseguir en una revisión

  • Mejorar el entorno biológico de fusión (injerto, preparación ósea).
  • Aumentar la estabilidad (revisar o ampliar instrumentación si hace falta).
  • Corregir causas asociadas (estenosis residual, alineación, etc.).
Una revisión no siempre significa “cirugía enorme”, pero sí suele ser más exigente que una primera intervención. Por eso el diagnóstico fino es tan importante.  

Beneficios vs riesgos y efectos adversos

Beneficios potenciales

  • Reducción del dolor mecánico cuando la no unión es la causa principal.
  • Mejoría funcional (caminar, estar de pie, trabajar) en casos bien seleccionados.
  • Mayor estabilidad y menor riesgo de que el material siga fallando.

Riesgos y efectos adversos posibles

  • Infección, sangrado, trombosis, problemas de cicatrización.
  • Dolor persistente (especialmente si coexisten varias fuentes de dolor).
  • Lesión nerviosa, fuga de líquido cefalorraquídeo o necesidad de reintervención.
  • Recuperación más lenta que en una cirugía primaria.
La decisión debe basarse en un balance honesto entre lo que se puede mejorar y lo que no se puede prometer.  

Criterios para derivación y segundas opiniones útiles

Conviene pedir valoración especializada si:
  • Hay dolor mecánico progresivo a partir de los 3-6 meses con impacto claro.
  • Se sospecha fallo de material o deformidad que empeora.
  • Hay dolor radicular nuevo o déficit neurológico.
  • Las pruebas no encajan con los síntomas y necesitas un plan claro.
Una buena segunda opinión no repite pruebas “por rutina”, sino que busca responder: qué duele, por qué duele y qué opción tiene más sentido ahora.  

Tiempos de recuperación realistas

Los tiempos dependen de si el manejo es conservador o quirúrgico y de cuántos niveles estén implicados. Como orientación general:
  • Seguimiento conservador: mejoras funcionales pueden aparecer en semanas, pero la consolidación ósea (si progresa) se valora en meses.
  • Tras revisión de fusión: suele haber un primer mes de adaptación, con progresión de caminatas; entre 6 y 12 semanas se gana autonomía; la recuperación completa puede tardar varios meses.
Más que una fecha exacta, lo importante es un plan por etapas: dolor controlado, caminar más, recuperar fuerza, volver al trabajo y luego retomar ocio y deporte cuando sea seguro.  

Cuándo acudir a urgencias

Busca atención urgente si aparece cualquiera de estos síntomas:
  • Debilidad nueva o progresiva en pierna o brazo.
  • Pérdida de control de orina o heces, o adormecimiento en zona genital/perineal.
  • Fiebre alta con escalofríos y empeoramiento del dolor, o herida con secreción.
  • Dolor insoportable que no cede y se acompaña de síntomas neurológicos.
  • Dificultad para respirar o hinchazón dolorosa de una pierna.
 

Mitos y realidades

  • Mito: “Si tengo pseudoartrosis, seguro me tienen que reoperar.” Realidad: no siempre. Depende de síntomas, estabilidad y evolución.
  • Mito: “Si duele después de una fusión, es que ha salido mal.” Realidad: el dolor puede tener varias causas y muchas son tratables sin más cirugía.
  • Mito: “Una prueba lo confirma todo.” Realidad: el diagnóstico es clínico-radiológico, no un único dato.
  • Mito: “Si dejo de fumar una semana antes, ya está.” Realidad: cuanto más tiempo sin nicotina antes y después, mejor para la consolidación.
 

Preguntas frecuentes

¿La pseudoartrosis siempre duele?

No. Puede existir sin síntomas. Cuando da síntomas, suele ser dolor mecánico o limitación funcional progresiva.

¿Cuál es la mejor prueba para confirmarla?

En muchos casos, el TAC es especialmente útil para valorar la fusión, pero siempre se interpreta junto a la clínica y otras imágenes.

¿Cuándo “se considera” que una fusión no ha consolidado?

No hay una fecha universal. A menudo se valora la evolución entre los 6 y 12 meses, según síntomas y hallazgos en controles.

¿Dejar de fumar realmente cambia algo?

Sí. La nicotina se asocia a peor consolidación ósea. Dejarla antes y mantener la abstinencia después mejora el pronóstico.

¿Puede arreglarse sin cirugía?

A veces sí, sobre todo si los síntomas son leves y hay estabilidad. Optimizar salud ósea, rehabilitación y medidas de apoyo puede ayudar en casos seleccionados.

¿Una revisión garantiza que desaparezca el dolor?

No se puede garantizar. Puede mejorar si la pseudoartrosis es la causa principal, pero si coexisten otras fuentes de dolor, el resultado puede ser parcial.

¿Qué diferencia hay entre dolor nervioso y dolor mecánico?

El dolor nervioso suele bajar por el recorrido del nervio (pierna o brazo) con hormigueo o quemazón. El dolor mecánico suele ser más localizado y empeora con carga o movimiento.

¿Qué señales indican urgencia?

Debilidad nueva, problemas de control de esfínteres, fiebre alta con empeoramiento del dolor o adormecimiento en zona genital/perineal.  

Glosario

  • Artrodesis (fusión): cirugía que une vértebras para estabilizar.
  • Pseudoartrosis: falta de consolidación ósea tras intentar una fusión.
  • Dolor mecánico: dolor que empeora con carga y mejora con reposo.
  • Dolor radicular: dolor que se irradia por un nervio (p. ej., hacia la pierna).
  • Radiografías dinámicas: placas en flexión-extensión para valorar movimiento.
  • TAC: tomografía computarizada, útil para evaluar el puente óseo.
  • Revisión: cirugía para corregir un problema de una operación previa.
 

Referencias

  1. Pseudarthrosis risk factors in lumbar fusion: a systematic review and meta-analysis (PMC) – 2024
  2. Efficacy of Electrical Stimulation for Spinal Fusion (Scientific Reports) – 2020
  3. Radiographic Assessment of Successful Lumbar Spinal Fusion (Scoping review, PMC) – 2025
  4. A systematic review of pseudarthrosis and reoperation risk (PMC) – 2024
  5. Outcomes of Revision Surgery for Pseudarthrosis After Lumbar Fusion (Global Spine Journal) – 2020
 

Aviso educativo

Este artículo es informativo y no sustituye una valoración médica individual. Si tienes síntomas preocupantes o cambios neurológicos, consulta de forma prioritaria con un profesional sanitario o acude a urgencias.