La mielopatía cervical es un problema de la médula espinal causado, con frecuencia, por desgaste y estrechamiento del canal en el cuello. A diferencia de un “nervio pinzado”, puede afectar a la marcha, la destreza de las manos y, en casos avanzados, al control de esfínteres. Lo más difícil es que a veces empieza con síntomas sutiles y se confunde con otras cosas. Esta guía explica señales de alarma, pruebas útiles, opciones de tratamiento y tiempos de recuperación realistas.
- No es solo dolor de cuello: puede afectar manos, equilibrio y marcha.
- La resonancia magnética es la prueba clave para ver compresión de la médula.
- En casos moderados o graves, la cirugía suele recomendarse para frenar el deterioro.
- Cuanto antes se trate cuando progresa, más opciones hay de recuperar función.
- Hay señales de urgencia: debilidad que empeora, caídas repetidas, cambios de esfínteres.
Qué es la mielopatía cervical (y por qué no es lo mismo que radiculopatía)
“Mielopatía” significa disfunción de la médula espinal. “Cervical” indica que ocurre a nivel del cuello. La causa más habitual en adultos es el estrechamiento del canal vertebral por cambios degenerativos: discos que se abomban, artrosis, engrosamiento de ligamentos y, a veces, calcificaciones. Ese conjunto puede comprimir la médula y alterar cómo transmite señales a brazos y piernas.
Esto se diferencia de la radiculopatía (el típico “nervio pinzado”), que afecta a una raíz nerviosa y suele dar dolor que baja por el brazo, hormigueo en un territorio concreto y debilidad más localizada. La mielopatía, en cambio, puede provocar torpeza global, problemas de equilibrio y cambios en la marcha. En la vida real pueden coexistir ambas, lo que complica el cuadro.
Un dato importante: estimaciones recientes sugieren que la mielopatía cervical degenerativa podría ser más frecuente de lo que se diagnostica, porque muchos casos son leves o se atribuyen a “edad”, “estrés” o “mala postura”. Eso explica por qué algunas personas tardan meses (o más) en llegar al diagnóstico correcto.
11 señales sutiles y síntomas típicos
No hace falta tener los 11. A veces basta con 2 o 3 que progresan. Si te reconoces, la clave es no autodiagnosticarse: sirve para saber cuándo conviene una evaluación médica.
1) Torpeza con las manos (“se me caen cosas”)
Dificultad para abotonar, escribir, usar llaves o manejar el móvil. No es solo fuerza: es coordinación fina.
2) Cambios en la forma de caminar
Marcha más lenta, “pasos cortos”, sensación de rigidez o de arrastrar un pie. A veces se nota más en escaleras o suelo irregular.
3) Tropiezos y caídas sin motivo claro
Especialmente si antes no pasaba. En mielopatía, el equilibrio puede alterarse incluso sin mareos.
4) Sensación de “corriente” al flexionar el cuello
Al agachar la cabeza, algunas personas notan una descarga que baja por espalda o extremidades (signo de Lhermitte). No es exclusivo, pero orienta.
5) Hormigueos difusos en manos o brazos
Más “en guante” o variable, a diferencia del hormigueo de un nervio concreto. Puede coexistir con dolor cervical.
6) Debilidad que no encaja con una lesión única
Por ejemplo, te cuesta abrir tarros y también notas piernas “pesadas”. O la debilidad cambia de un día a otro.
7) Rigidez o espasticidad
Piernas que se sienten rígidas, calambres o sensación de “tirantez” al caminar. Esto se relaciona con alteraciones en vías motoras de la médula.
8) Torpeza al correr o al cambiar de dirección
El problema aparece en tareas que exigen coordinación rápida: girar, frenar, caminar con prisa.
9) Alteraciones sensitivas raras
Entumecimiento en manos y, a veces, sensación extraña en tronco o piernas. Puede haber “zonas raras” de sensibilidad.
10) Dolor de cuello con “alertas neurológicas”
El dolor cervical por sí solo es muy común y suele ser benigno. Lo que cambia el nivel de preocupación es que se asocie a torpeza, marcha alterada o debilidad progresiva.
11) Cambios de esfínteres
Urgencia urinaria nueva, dificultad para iniciar la micción o escapes no habituales. No siempre significa mielopatía, pero si aparece junto a síntomas neurológicos, requiere valoración prioritaria.
Importante: síntomas como torpeza, inestabilidad o esfínteres pueden tener otras causas (neurológicas, metabólicas, medicamentos). La evaluación clínica es imprescindible.
Diagnóstico: pruebas que aportan valor
Historia clínica y exploración neurológica
Es el primer filtro. Un profesional buscará patrones: reflejos aumentados, alteraciones de la marcha, signos de vía larga (por ejemplo, respuestas anormales en pies) y pruebas de destreza manual. A veces el hallazgo es sutil, pero orienta mucho.
Resonancia magnética cervical (RM)
Es la prueba principal porque muestra la médula, discos y ligamentos. Permite ver si hay compresión y si existe señal anormal dentro de la médula, un dato que puede asociarse a mayor afectación. No obstante, la imagen siempre debe interpretarse con los síntomas: hay personas con canal estrecho en la RM sin mielopatía clínica.
Radiografías dinámicas (flexión-extensión)
Sirven para detectar inestabilidad (movimiento anormal) que pueda influir en la estrategia de tratamiento.
TAC (tomografía)
Aporta detalle óseo. Es útil si se sospechan calcificaciones (por ejemplo, osificación de ligamentos) o para planificar cirugía.
Electromiografía (EMG) y estudios de conducción
No “ven” la médula, pero ayudan a diferenciar problemas periféricos (túnel carpiano, neuropatías) o radiculopatía asociada. Son complementarios, no sustituyen a la RM cuando se sospecha compresión medular.
Analítica u otras pruebas si hay dudas diagnósticas
En casos seleccionados, se buscan déficits vitamínicos (como B12), alteraciones tiroideas u otras causas que imitan síntomas neurológicos.
Tratamientos: alternativas no quirúrgicas y quirúrgicas
La decisión depende de la gravedad, la progresión, el impacto funcional y lo que muestran las pruebas. En mielopatía cervical degenerativa, el objetivo principal es evitar deterioro neurológico. El dolor importa, pero la función neurológica manda.
Alternativas no quirúrgicas (cuándo pueden tener sentido)
- Observación activa en casos leves y estables: seguimiento clínico, educación en señales de empeoramiento y revisiones programadas.
- Fisioterapia orientada a movilidad suave, control motor y fortalecimiento, evitando maniobras bruscas si hay sospecha de compresión significativa.
- Control del dolor con medidas prudentes: calor, analgesia no opioide a corto plazo si procede, higiene del sueño y actividad graduada.
- Modificación de riesgos: dejar tabaco, optimizar salud ósea, controlar diabetes y mejorar condición física.
Limitación importante: si la mielopatía es moderada o grave, o si hay progresión clara, las guías clínicas suelen favorecer la cirugía como estrategia para frenar el deterioro. En esos casos, el tratamiento conservador rara vez “revierte” la compresión.
Opciones quirúrgicas (explicadas en lenguaje llano)
La cirugía busca descomprimir la médula (darle espacio) y, cuando es necesario, estabilizar la columna. El abordaje se elige según niveles afectados, alineación del cuello, tipo de compresión (delante o detrás), estabilidad y otras variables anatómicas.
- Cirugía anterior (desde delante del cuello): se retira el disco o espolones que comprimen por delante y se estabiliza con fusión (artrodesis) o, en casos seleccionados, con reemplazo discal. Suele usarse en compresiones de pocos niveles o cuando el problema principal está delante.
- Cirugía posterior (desde detrás): laminectomía (quitar parte del hueso posterior para ampliar canal) con o sin fusión, o laminoplastia (reconfigurar el hueso para agrandar canal preservando más estructura). Se valora a menudo en compresiones multisegmentarias, según alineación y estabilidad.
- Cirugía combinada: en situaciones complejas (alineación alterada, compresión importante en varios planos) puede plantearse más de un abordaje.
Preguntas útiles para hablar con tu especialista (sin tecnicismos): ¿cuántos niveles están afectados?, ¿la compresión viene sobre todo de delante o de detrás?, ¿mi cuello está alineado o tiende a cifosis?, ¿necesito estabilizar con fusión?, ¿qué objetivos realistas tengo en marcha y manos?
Beneficios vs riesgos y efectos adversos
Beneficios esperables (realistas)
- Frenar el empeoramiento: en mielopatía progresiva, este suele ser el beneficio más importante.
- Mejorar función en parte de los pacientes: equilibrio, destreza manual y tolerancia a caminar pueden mejorar, especialmente si se actúa antes de que el déficit sea muy avanzado.
- Reducir dolor si existe componente mecánico o radicular asociado (no siempre es el objetivo principal).
Riesgos y efectos adversos (sin dramatizar, pero sin ocultar)
Las complicaciones dependen del abordaje, del número de niveles y de factores personales (edad, osteoporosis, tabaco, comorbilidades). Aun así, hay efectos adversos que conviene conocer:
- Disfagia (dificultad para tragar) tras abordaje anterior: es de lo más frecuente y suele ser transitoria, aunque en un pequeño porcentaje puede durar más.
- Ronquera o cambios de voz: habitualmente temporales.
- Hematoma o problemas de la herida: infrecuentes, pero relevantes por localización cervical.
- Infección: poco frecuente, pero posible.
- Lesión neurológica: rara, pero es el riesgo que más preocupa; por eso se planifica y monitoriza.
- Dolor axial de cuello tras abordajes posteriores: puede aparecer y requiere rehabilitación y manejo del dolor.
- Paresia C5 (debilidad del hombro) tras ciertas descompresiones cervicales: descrita sobre todo en abordajes posteriores; en muchos casos se recupera con el tiempo, aunque puede ser frustrante mientras dura.
- Fallo de consolidación o problemas del material cuando hay fusión: el riesgo aumenta con tabaco, mal hueso u otros factores.
Un mensaje equilibrado: en mielopatía moderada o grave, el riesgo de no tratar (progresión y pérdida funcional) puede superar los riesgos quirúrgicos. En cuadros leves y estables, la balanza puede ser distinta. La clave es individualizar.
Criterios para derivación y cuándo pedir valoración preferente
Considera una valoración preferente (no “para asustarte”, sino para no perder tiempo) si ocurre alguno de estos escenarios:
- Empeoramiento progresivo de la destreza de manos (semanas a meses).
- Inestabilidad al caminar, tropiezos o caídas repetidas.
- Debilidad que aumenta o se extiende a más zonas.
- Cambios de esfínteres nuevos junto a síntomas neurológicos.
- Dolor cervical con signos neurológicos claros (torpeza, marcha alterada, reflejos muy vivos).
Si ya tienes una resonancia con “estenosis” o “compresión medular” descritas, pero tus síntomas están cambiando, no lo dejes solo en “ya me lo mirarán”. La mielopatía puede progresar de forma escalonada.
Tiempos de recuperación realistas
La recuperación tras cirugía por mielopatía cervical no es “lineal” y suele medirse en meses. Además, se distinguen dos cosas: recuperación de la herida y recuperación neurológica.
Primeras 2 semanas
- Objetivo: controlar dolor, caminar a diario, higiene postural básica.
- Es normal: cansancio, rigidez, molestias al tragar si el abordaje fue anterior.
De 2 a 6 semanas
- Objetivo: aumentar tolerancia a caminar, movilidad suave, empezar fisioterapia si se indica.
- Trabajo: en tareas sedentarias, a veces entre 2 y 6 semanas (muy variable).
De 6 a 12 semanas
- Objetivo: fuerza y equilibrio. Mejoría de marcha en algunos pacientes.
- Actividades: progresión gradual; evitar “picos” de carga.
De 3 a 12 meses
- Es el tramo donde suele consolidarse buena parte de la recuperación neurológica (marcha, manos), con variabilidad individual.
- Si hubo fusión, se valoran signos de consolidación y estabilidad.
Factores que influyen: duración de los síntomas antes del tratamiento, gravedad inicial, edad, estado del hueso, y hallazgos en la médula en la resonancia. No es una “carrera”, es un proceso de rehabilitación con objetivos realistas.
Cuándo acudir a urgencias
Acude a urgencias (o llama a emergencias) si aparece cualquiera de estos puntos:
- Debilidad que empeora rápidamente (horas a pocos días).
- Pérdida de control de esfínteres o retención urinaria aguda.
- Caídas repetidas con empeoramiento neurológico.
- Tras una caída o accidente: dolor cervical importante con hormigueo, debilidad o torpeza nuevas.
- Tras una cirugía reciente: fiebre alta, dolor cervical intenso desproporcionado, dificultad respiratoria o hinchazón progresiva del cuello.
Mitos y realidades
- Mito: “Si no duele mucho, no puede ser serio.” Realidad: en mielopatía puede haber poca molestia y, aun así, alteración de manos o marcha.
- Mito: “Es solo la edad.” Realidad: el desgaste es común, pero la pérdida funcional progresiva no debe normalizarse.
- Mito: “Con fisioterapia se descomprime la médula.” Realidad: la fisioterapia ayuda a función y dolor, pero no quita una compresión significativa.
- Mito: “La cirugía siempre deja peor.” Realidad: toda cirugía tiene riesgos, pero en casos indicados puede frenar deterioro y mejorar función.
FAQs
¿La mielopatía cervical es reversible?
A veces se recupera parte de la función, sobre todo si se trata antes de que el daño sea avanzado. Sin embargo, no siempre vuelve todo “a como era”. Por eso se enfatiza frenar progresión y ganar la máxima función posible.
¿Qué prueba confirma el diagnóstico?
La combinación de exploración neurológica y resonancia magnética cervical suele ser la base. Otras pruebas (TAC, radiografías dinámicas, EMG) ayudan a completar el diagnóstico y planificar.
¿Cuándo se recomienda cirugía?
Con frecuencia, cuando hay mielopatía moderada o grave, o cuando existe progresión clínica. En casos leves y estables puede plantearse observación activa y tratamiento conservador con seguimiento estrecho.
¿La cirugía quita el dolor de cuello?
Puede mejorar si parte del dolor se relaciona con compresión o inestabilidad, pero el objetivo principal en mielopatía es neurológico (marcha, manos, estabilidad). Algunas personas siguen con dolor mecánico que se trata con rehabilitación y hábitos.
¿Cuánto tardaré en notar mejoría?
La herida mejora en semanas. La mejoría neurológica, cuando ocurre, suele ser gradual durante meses. Algunas funciones (equilibrio, marcha) pueden tardar más que el alivio de un dolor radicular.
¿Puede empeorar de golpe?
Puede progresar en “escalones” o acelerarse tras una caída o en determinadas situaciones. Por eso se recomiendan señales de urgencia y revisiones si hay cambios rápidos.
¿Es lo mismo que “estenosis cervical”?
La estenosis es el estrechamiento del canal. Puede existir estenosis sin mielopatía. Hablamos de mielopatía cuando ese estrechamiento causa disfunción de la médula (síntomas y signos neurológicos).
¿Qué puedo hacer mientras espero la valoración?
Evita actividades de riesgo de caídas, cuida el sueño y mantén actividad suave (caminar) si es seguro. Si notas empeoramiento rápido, debilidad marcada o cambios de esfínteres, acude a urgencias.
Glosario
- Mielopatía
- Alteración de la función de la médula espinal.
- Radiculopatía
- Problema de una raíz nerviosa; suele dar dolor que irradia y hormigueo en un territorio concreto.
- Estenosis
- Estrechamiento del canal vertebral.
- Descompresión
- Cirugía para crear espacio y quitar presión sobre médula o nervios.
- Fusión (artrodesis)
- Cirugía que une segmentos para estabilizar, usando injerto y, a veces, tornillos y placas.
- Laminoplastia / laminectomía
- Técnicas posteriores para ampliar el canal cervical mediante modificación o retirada de estructuras óseas.
- Paresia C5
- Debilidad del deltoides y/o bíceps tras algunas cirugías cervicales; a menudo se recupera con el tiempo.
Referencias
- A Clinical Practice Guideline for the Management of Patients With Degenerative Cervical Myelopathy (Global Spine Journal). https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5684844/ (2017)
- Degenerative cervical myelopathy (BMJ). https://www.bmj.com/content/360/bmj.k186 (2018)
- Most degenerative cervical myelopathy remains undiagnosed (revisión). https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9813047/ (2022)
- Degenerative cervical myelopathy: Past, Present, Future (review). https://www.mdpi.com/2077-0383/9/2/535 (2020)
- Perioperative Complications of Surgery for Degenerative Cervical Myelopathy. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9972283/ (2021)
- Degenerative cervical myelopathy: timing of surgery (EFORT Open Reviews). https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12139713/ (2025)
Este contenido es educativo y no sustituye una valoración médica. Si tienes debilidad progresiva, caídas repetidas, pérdida de sensibilidad extensa o cambios de esfínteres, busca atención urgente.