Si vives con MCAD (también llamado MCAS), es normal que la idea de una cirugía de columna te dé vértigo: fármacos, contrastes, antibióticos, estrés, dolor y cambios de temperatura pueden actuar como desencadenantes. La buena noticia es que, con un plan perioperatorio bien coordinado, muchas personas pasan por procedimientos importantes con más seguridad y menos sustos.
- MCAD no significa “no puedo operarme”, pero sí “necesito un plan”.
- Tu historial de reacciones y desencadenantes vale más que cualquier lista genérica de fármacos.
- La coordinación entre anestesia, cirugía y (cuando procede) alergología/inmunología es la pieza central.
- La analgesia multimodal y la minimización de opioides pueden ser útiles en perfiles seleccionados, pero no son una promesa ni una obligación.
- El posoperatorio es una fase de riesgo: hay que planificar náuseas, dolor, estreñimiento, sueño y reinicio de medicación.
- Hay señales de alarma que exigen urgencias, tengas o no MCAD.
1) MCAD/MCAS en dos minutos: qué es y por qué importa en quirófano
MCAD (trastorno de activación de mastocitos) describe un grupo de situaciones en las que los mastocitos liberan mediadores (como histamina y otros) de forma exagerada o inapropiada. Eso puede provocar síntomas en varios sistemas: piel (ronchas, picor, rubor), digestivo (dolor abdominal, diarrea), respiratorio (broncoespasmo), cardiovascular (mareos, bajadas de tensión) y neurológico (niebla mental, cefalea).
En un entorno perioperatorio se juntan varios posibles “gatillos”: estrés, dolor, cambios de temperatura, manipulación de piel, fármacos nuevos, antibióticos, antisépticos, látex, y a veces contrastes. No todo paciente con MCAD reacciona a todo, y no toda reacción es una anafilaxia. Pero el objetivo es el mismo: reducir la probabilidad de liberación masiva de mediadores y estar preparados por si ocurre.
2) Síntomas e indicaciones: cuándo conviene un plan perioperatorio “reforzado”
No hace falta “etiquetarte” para tomar precauciones. En la práctica, conviene elevar el nivel de planificación si te reconoces en alguno de estos escenarios:
Has tenido reacciones previas en procedimientos médicos
Por ejemplo: urticaria intensa, broncoespasmo, bajadas de tensión, síncope, vómitos incoercibles o un cuadro compatible con anafilaxia tras antibióticos, analgésicos, anestesia, contrastes, antisépticos o infiltraciones.
Tienes múltiples sensibilidades a fármacos o “intolerancias” difíciles de encajar
Especialmente si hay un patrón repetido (rubor, palpitaciones, picores, diarrea, opresión torácica) con distintos medicamentos o situaciones.
Coexisten condiciones que complican la tolerancia al estrés quirúrgico
Como disautonomía, hipermovilidad, trastornos del sueño, dolor crónico generalizado o fatiga intensa. No son “contraindicaciones”, pero sí factores que cambian el plan.
La cirugía prevista es larga o con mayor carga fisiológica
En general, a mayor duración, más fármacos y más estímulos: aumenta la necesidad de anticipación (dolor, náuseas, temperatura, hidratación).
3) Diagnóstico: qué conviene revisar antes de plantear la cirugía
En MCAD/MCAS el diagnóstico suele combinar clínica, patrón de episodios, respuesta a tratamiento y exclusión de otras causas. Para un plan quirúrgico lo más útil no es “una etiqueta”, sino un mapa de riesgos:
Tu historia de reacciones, bien escrita
Un listado cronológico con: qué fármaco o exposición fue, dosis aproximada, cuánto tardó en aparecer, qué síntomas hubo, qué tratamiento se usó y cómo se resolvió. Si hay informes de urgencias o alergología, mejor.
Desencadenantes no farmacológicos
Calor, frío, fricción, adhesivos, ansiedad intensa, ayuno prolongado, ejercicio, alimentos altos en histamina, cambios hormonales. En quirófano, estos detalles importan.
Medicación actual y “rescate” que sabes que toleras
Qué antihistamínicos, antiácidos H2, estabilizadores mastocitarios o antileucotrienos tomas y con qué respuesta. Y qué medicación de rescate has tolerado cuando has tenido un episodio.
Si hay sospecha de mastocitosis u otra entidad, que lo lidere el especialista adecuado
MCAD y mastocitosis no son lo mismo. En algunos pacientes, descartar o confirmar mastocitosis cambia la estrategia perioperatoria. Esto debe hacerlo un profesional con experiencia en el tema.
4) Alternativas a la cirugía: qué opciones existen mientras se decide
MCAD no debería empujarte a “aguantar” un problema estructural grave, pero sí invita a decidir con cabeza. Según el diagnóstico de columna, puede haber alternativas o medidas puente:
Tratamiento conservador bien pautado
Fisioterapia adaptada, ejercicio terapéutico progresivo, educación en dolor, ergonomía y un plan de sueño. En personas con sensibilidades, “más intensidad” no siempre es mejor: lo útil es lo sostenible.
Control del dolor con enfoque multimodal
Cuando hay intolerancia a fármacos, la clave es individualizar y evitar experimentos sin supervisión. A veces se priorizan medidas no farmacológicas y fármacos previamente tolerados.
Infiltraciones o procedimientos intervencionistas
En algunos casos pueden ser útiles, pero en MCAD hay que valorar cuidadosamente el riesgo de reacción a anestésicos locales, contrastes o excipientes. No son “prohibidos” por norma: se planifican.
Decisión compartida
Si hay déficit neurológico progresivo, compresión medular, inestabilidad relevante o dolor intratable con deterioro funcional, la balanza puede inclinarse hacia la cirugía. Lo importante es que el riesgo MCAD se gestione, no que se ignore.
5) Las 10 decisiones que más reducen riesgos (y sustos) en MCAD
Decisión 1: convertir tu historial en un documento quirúrgico
No basta con “soy alérgico a muchos medicamentos”. Lo que ayuda es un documento breve de 1-2 páginas con: reacciones confirmadas, sospechas, fármacos tolerados, desencadenantes, medicación habitual y medicación de rescate tolerada. Esto evita improvisaciones.
Decisión 2: asegurar coordinación real entre cirugía, anestesia y (si procede) alergología/inmunología
En MCAD, el riesgo baja cuando todos comparten el mismo plan: qué evitar, qué priorizar, qué hacer si hay reacción, y cómo manejar dolor y náuseas. Si has tenido anafilaxia, esta coordinación es aún más importante.
Decisión 3: planificar la premedicación como “reducción de riesgo”, no como amuleto
En algunos protocolos se usan combinaciones de antihistamínicos H1 y H2 y, en casos seleccionados, corticoides u otros fármacos. La evidencia no es perfecta y no existe una receta universal. La idea es sencilla: si tú y tu equipo decidís premedicar, que sea con fármacos que hayas tolerado o bajo supervisión, y con objetivos claros (por ejemplo, reducir urticaria, broncoespasmo o rubor).
Decisión 4: minimizar desencadenantes “tontos” que en MCAD no son tontos
Control de temperatura (evitar frío o calor extremos), evitar fricción innecesaria, proteger la piel, reducir el estrés, evitar ayunos más largos de lo necesario y controlar el dolor desde el principio. En pacientes sensibles, pequeños detalles suman.
Decisión 5: diseñar una analgesia multimodal desde el minuto cero
El dolor es un desencadenante potente de liberación de mediadores. En vez de depender de un solo fármaco, la analgesia multimodal combina varias herramientas (por ejemplo, paracetamol, técnicas locorregionales cuando proceden, coadyuvantes, medidas físicas y un plan de rescate). El objetivo es reducir picos de dolor, no “aguantar”.
Decisión 6: hablar de opioides sin extremos: ni demonizarlos ni usarlos por inercia
Algunos opioides pueden favorecer liberación de histamina o síntomas tipo MCAD en personas susceptibles, pero no todos los pacientes reaccionan igual, y en ciertos escenarios pueden ser necesarios. Una estrategia posible (cuando el equipo la considera adecuada) es la minimización de opioides o un enfoque opioid-sparing. En otros casos, se elige el opioide con mejor tolerancia previa y se protege con antieméticos y control estrecho.
Decisión 7: anticipar náuseas y vómitos como parte del plan, no como “ya veremos”
Náuseas y vómitos no solo son molestos: aumentan estrés, dolor, y pueden complicar la recuperación. En MCAD, además, algunos antieméticos o excipientes pueden no tolerarse. Lo práctico es que el equipo acuerde un plan preventivo y un plan de rescate con opciones que hayas tolerado previamente.
Decisión 8: revisar antibióticos, antisépticos, látex y adhesivos
Muchas reacciones perioperatorias no vienen del anestésico “principal”, sino de antibióticos, clorhexidina, látex o adhesivos. En MCAD conviene explicitar: qué antisépticos has tolerado, si hay sospecha con clorhexidina, qué tipo de apósitos te sientan bien, y si el entorno debe ser libre de látex.
Decisión 9: definir un plan de reacción aguda antes de entrar al quirófano
No es ser alarmista, es ser profesional: ¿qué signos se vigilan?, ¿qué medicación de rescate se usa?, ¿quién toma decisiones?, ¿se necesita monitorización extra según tu historia? Tenerlo escrito reduce retrasos si ocurre un episodio.
Decisión 10: plan de posoperatorio con “puntos ciegos” cubiertos
Muchas complicaciones evitables ocurren después: estreñimiento por analgésicos, deshidratación, falta de sueño, reinicio caótico de medicación habitual, o alta sin instrucciones claras. En MCAD, el posoperatorio debe incluir: hidratación, control térmico, dieta y tolerancias, pautas realistas de movilización, y una lista de “si pasa X, hacemos Y”.
6) Beneficios vs riesgos: qué puede mejorar y qué no promete nadie
Beneficios potenciales (si la indicación quirúrgica es correcta): reducción de compresión nerviosa o medular, mejora de dolor radicular, estabilización de segmentos inestables, recuperación funcional y prevención de deterioro neurológico en ciertos cuadros.
Riesgos generales de cirugía de columna: infección, sangrado, lesión neurológica (rara pero relevante), trombosis, complicaciones anestésicas, dolor persistente o recaída, y necesidad de rehabilitación prolongada.
Riesgos añadidos o matizados por MCAD: mayor probabilidad de reacciones a fármacos o materiales, brotes por estrés/dolor, y más “variabilidad” posoperatoria. Importante: riesgo aumentado no significa destino inevitable. Significa planificación.
7) Recuperación realista: tiempos orientativos (y por qué en MCAD hay más variabilidad)
Los tiempos dependen del tipo de cirugía (descompresión simple, artrodesis, cirugía cervical, lumbar, revisión, etc.). Como orientación general:
Primeras 48-72 horas
Objetivo: estabilidad, control de dolor y náuseas, hidratación, y movilización segura inicial. En MCAD se vigilan especialmente rubor, urticaria, broncoespasmo, hipotensión, diarrea o dolor abdominal desproporcionado.
Primera a segunda semana
Objetivo: caminar varias veces al día, cuidar herida, ajustar analgesia sin picos, normalizar sueño y tránsito intestinal. Mucha gente mejora por días, no en línea recta.
Semanas 3-6
Objetivo: recuperar tolerancia a actividades básicas, iniciar o progresar rehabilitación indicada y reducir medicación según evolución. En MCAD, los retrocesos suelen tener desencadenante: esfuerzo, falta de sueño, cambio de medicación, infección intercurrente.
2-3 meses y más
En cirugías mayores, la recuperación funcional y la consolidación (si hay fusión) requieren tiempo. El mensaje útil es: no midas el éxito por “un día malo”, sino por la tendencia global y la función.
8) Cuándo acudir a urgencias (tengas MCAD o no)
Busca atención urgente si aparece cualquiera de estos signos:
- Dificultad para respirar, sibilancias, hinchazón de labios/lengua, ronchas generalizadas con malestar, o bajada de tensión con mareo intenso (posible reacción grave).
- Debilidad nueva o que empeora, pérdida de control de esfínteres, anestesia en “silla de montar”.
- Fiebre alta, escalofríos, dolor creciente en herida, supuración o enrojecimiento que se expande.
- Dolor en pecho, falta de aire, hinchazón dolorosa en una pierna (alerta trombosis/embolia).
- Vómitos persistentes que impiden hidratarte o tomar medicación esencial.
9) Mitos y realidades
Mito: “Si tengo MCAD, la anestesia es imposible”
Realidad: no es imposible. Lo que no funciona es improvisar. Con plan, comunicación y preparación, el riesgo se reduce.
Mito: “Hay una lista universal de fármacos prohibidos”
Realidad: las listas ayudan como referencia, pero tu tolerancia previa manda. Dos personas con MCAD pueden reaccionar a cosas distintas.
Mito: “Lo mejor es evitar todos los analgésicos fuertes”
Realidad: el dolor mal controlado puede ser peor desencadenante. La clave es un plan multimodal y opciones de rescate.
Preguntas frecuentes
¿MCAD y MCAS son lo mismo?
A menudo se usan como sinónimos en lenguaje no técnico. MCAD es un paraguas amplio; MCAS se usa para un síndrome de activación con criterios clínicos. En la práctica perioperatoria, lo importante es tu patrón de reacciones y el plan acordado.
¿Me pueden poner antibióticos si tengo MCAD?
Sí, pero conviene planificar. Muchas reacciones perioperatorias se relacionan con antibióticos, así que se prioriza lo que has tolerado previamente y se prepara un plan de actuación si aparece reacción.
¿La anestesia sin opioides es obligatoria en MCAD?
No. En algunos pacientes es una estrategia útil (especialmente si han reaccionado a ciertos opioides o tienen alto riesgo de náuseas), pero no es universal. Se decide caso a caso.
¿Qué pasa si nunca he tenido anestesia general y no sé cómo reaccionaré?
Entonces el plan se basa en tu historial con otros fármacos, tus desencadenantes y la selección prudente de medicación, con monitorización y medidas preventivas. La comunicación previa reduce incertidumbre.
¿Debo suspender mis antihistamínicos antes de operarme?
En general, muchos protocolos recomiendan continuar la medicación “estabilizadora” que te funciona, pero la decisión concreta depende de tu caso y del tipo de procedimiento. No cambies nada sin indicación médica.
¿Cuánto dura el riesgo de reacción tras la cirugía?
El riesgo no termina al salir del quirófano. Las primeras 24-72 horas son sensibles por dolor, antibióticos, cambios de medicación, náuseas y estrés. Por eso el plan posoperatorio es tan importante.
Si tengo urticaria o rubor en el posoperatorio, ¿es siempre anafilaxia?
No. Puede ser una reacción leve, un brote de MCAD o un efecto secundario. Pero si se acompaña de dificultad respiratoria, mareo intenso, bajada de tensión o empeoramiento rápido, hay que tratarlo como potencialmente grave y buscar atención urgente.
¿Puedo hacer rehabilitación si tengo MCAD?
Normalmente sí, y suele ser clave. La diferencia está en el ritmo: progresión gradual, control de tolerancia y evitar “picos” que disparen síntomas por estrés físico o falta de recuperación.
Glosario
Mastocito: célula del sistema inmunitario que libera mediadores (como histamina) en alergias e inflamación.
Mediadores: sustancias químicas que provocan síntomas (rubor, picor, broncoespasmo, hipotensión, diarrea).
Anafilaxia: reacción alérgica grave y rápida que puede comprometer respiración o tensión arterial.
Analgesia multimodal: control del dolor combinando varias estrategias para reducir picos y efectos adversos.
Opioid-sparing: enfoque que intenta reducir la cantidad de opioides usando alternativas y coadyuvantes.
Premedicación: medicación preventiva antes de un procedimiento para reducir riesgo de reacción o síntomas.
Si estás valorando una cirugía de columna y tienes MCAD/MCAS (o un historial de reacciones difíciles de explicar), pedir una evaluación especializada puede ayudarte a llegar a una decisión más segura: no solo sobre si operarte, sino sobre cómo planificar anestesia, dolor y posoperatorio con menos incertidumbre.
Referencias
1) https://complexspineinstitute.com/tratamientos/cirugia-endoscopica-de-columna/
2) https://www.orphananesthesia.eu/rare-diseases/published-guidelines/systemic-mastocytosis/1716-mastocitosis-sist%C3%A9mica-es/file.html
3) https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8518526/
4) https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9724157/
5) https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11881543/
6) https://www.aaaai.org/allergist-resources/ask-the-expert/answers/2022/prophylaxis
Aviso de educación sanitaria: este contenido es informativo y no sustituye una consulta médica. En MCAD/MCAS las decisiones deben individualizarse y coordinarse con tu equipo sanitario, especialmente si has tenido anafilaxia o reacciones graves.