Dolor facetario lumbar: 7 pruebas que aclaran el diagnóstico y cuándo sirve la radiofrecuencia

El dolor facetario lumbar es una causa frecuente de lumbalgia crónica. Suele originarse en las articulaciones facetarias, pequeñas bisagras que dan estabilidad a la parte posterior de la columna. Esta guía explica cómo se sospecha, qué pruebas aportan valor, qué tratamientos existen y en qué casos la ablación por radiofrecuencia puede ayudar, con una visión equilibrada de beneficios y riesgos.

El diagnóstico clínico aislado es impreciso. La resonancia magnética orienta y descarta otras causas, pero la confirmación en casos seleccionados llega con bloqueos diagnósticos de las ramas mediales. La radiofrecuencia puede ofrecer alivio durante meses en pacientes que cumplan criterios y tras manejo conservador adecuado. No todos responden y existen riesgos que, aunque poco frecuentes, deben conocerse. 

  • Dolor lumbar axial que empeora al extender o girar la espalda sugiere origen facetario.
  • La resonancia ayuda a descartar otras causas, pero no confirma por sí sola el dolor facetario.
  • Los bloqueos diagnósticos con criterios estrictos guían la indicación de radiofrecuencia.
  • La radiofrecuencia puede aliviar el dolor varios meses en pacientes seleccionados.
  • Siempre empezar por tratamiento conservador estructurado salvo señales de alarma.

 

¿Cómo se manifiesta el dolor facetario lumbar?

Suele ser un dolor axial en la región lumbar que aumenta al estar de pie tiempo prolongado, al inclinarse hacia atrás o girar el tronco, y que mejora al flexionarlo ligeramente. Puede acompañarse de rigidez matutina y sensibilidad a la palpación paravertebral. No suele irradiarse por debajo de la rodilla, a diferencia de la ciática típica. La intensidad varía a lo largo del día y puede empeorar tras esfuerzos o posiciones mantenidas.

 

7 pruebas que realmente ayudan

  1. Historia clínica dirigida: patrón axial, desencadenantes mecánicos, alivio con flexión y ausencia de síntomas neurológicos francos.
  2. Exploración física: dolor con extensión y rotación, palpación dolorosa sobre articulaciones facetarias. Las maniobras provocativas suman indicios, pero no son definitivas por sí solas.
  3. Resonancia magnética lumbar: útil para descartar hernias, estenosis o edema óseo. La artrosis facetaria en la imagen no siempre se correlaciona con el dolor, por lo que la resonancia orienta, pero no confirma origen.
  4. Radiografías dinámicas: flexión-extensión para detectar inestabilidad segmentaria si se sospecha.
  5. Bloqueos diagnósticos de ramas mediales: inyección de anestésico local sobre las ramas nerviosas que transmiten el dolor facetario. Un alivio significativo y reproducible bajo criterios predefinidos apoya el diagnóstico.
  6. Escalas de resultado: EVA de dolor y Oswestry (ODI) antes y después de intervenciones para medir cambios clínicamente relevantes.
  7. Reevaluación tras fisioterapia: repetir la valoración después de un ciclo de ejercicio terapéutico permite afinar la sospecha y la estrategia.

 

Diagnóstico diferencial clave

Discopatía dolorosa, articulación sacroilíaca, dolor miofascial, cadera y estenosis de canal son causas frecuentes de lumbalgia. La clínica, la imagen y, si es necesario, estudios neurofisiológicos ayudan a distinguirlos. Por ejemplo, el dolor sacroilíaco suele localizarse más bajo, hacia glúteo y ingle, y puede confirmarse con maniobras específicas e infiltraciones diagnósticas.

 

Tratamiento sin cirugía

La base del manejo es conservadora. Incluye educación en dolor, mantenimiento de la actividad, ejercicio terapéutico progresivo, fortalecimiento del core y hábitos de sueño y ergonomía. La analgesia debe ser prudente y a corto plazo, priorizando opciones no opioides. La fisioterapia activa es pilar fundamental, con progresión de fuerza, control motor y tolerancia al esfuerzo. En casos seleccionados, las infiltraciones diagnósticas o terapéuticas con anestésico, con o sin corticoide, pueden integrarse en un plan que siempre prioriza el ejercicio y los objetivos funcionales.

 

Radiofrecuencia facetaria: cuándo sí aporta

La ablación por radiofrecuencia térmica de las ramas mediales intenta interrumpir la señal dolorosa que procede de las facetas. Se realiza con anestesia local y sedación ligera, guiada por imagen. La clave está en la selección del paciente: dolor axial compatible, fracaso de tratamiento conservador bien pautado y bloqueos diagnósticos positivos según criterios predefinidos. En algunos protocolos se recomiendan dos bloqueos positivos para reducir falsos positivos. El objetivo es obtener alivio clínicamente relevante y mejorar la función durante varios meses. Si el beneficio se atenúa con el tiempo, el procedimiento puede repetirse, valorando el balance beneficio-riesgo.

 

Beneficios, límites y riesgos

Beneficios esperables

  • Reducción del dolor y mejora funcional en una proporción de pacientes bien seleccionados.
  • Procedimiento ambulatorio, con rápida vuelta a actividades ligeras.
  • Posibilidad de repetirlo si hubo beneficio claro y el dolor reaparece.

Límites y consideraciones

  • No todos responden; parte de los fallos se explican por diagnóstico mixto o por criterios de selección laxos.
  • El alivio suele ser temporal y variable entre individuos.
  • La ausencia de beneficios sostenidos obliga a revisar el diagnóstico y el plan.

Riesgos y efectos adversos

  • Dolor local transitorio o hematoma en el punto de punción.
  • Infección poco frecuente, reacción vasovagal, neuritis o entumecimiento pasajero.
  • Complicaciones mayores son raras cuando se sigue una técnica estandarizada con guía de imagen.

 

Criterios prácticos de derivación

  • Lumbalgia axial limitante pese a 6–12 semanas de manejo conservador estructurado.
  • Pruebas de imagen que descartan causas que requieren otra estrategia primaria.
  • Bloqueos diagnósticos de ramas mediales con alivio clínicamente relevante según criterios definidos.
  • Comorbilidades controladas y expectativas realistas sobre beneficios y límites del procedimiento.

 

Tiempos de recuperación realistas

Tras la radiofrecuencia, la mayoría retoma actividad ligera en 24–72 horas. Es habitual un aumento leve del dolor local durante los primeros días. La consolidación de la mejoría, cuando el procedimiento es eficaz, suele apreciarse entre las semanas 2 y 6. La reincorporación laboral depende de la demanda física del trabajo, con un rango de 3–10 días en puestos de oficina. Mantener el programa de ejercicio es clave para prolongar los beneficios.

 

Cuándo acudir a urgencias

Fiebre persistente alta, dolor intenso y progresivo que no cede con medicación habitual, debilidad o entumecimiento que empeoran rápidamente, o aparición de síntomas neurológicos nuevos tras el procedimiento requieren valoración urgente.

 

Mitos y realidades

  • Mito: la radiofrecuencia cura cualquier lumbalgia. Realidad: solo ayuda en dolor facetario bien seleccionado y como parte de un plan activo.
  • Mito: si la resonancia muestra artrosis facetaria, el dolor es facetario. Realidad: la imagen no siempre se correlaciona con el dolor; de ahí el valor de los bloqueos diagnósticos.
  • Mito: con una infiltración o una radiofrecuencia ya no hace falta ejercicio. Realidad: el ejercicio terapéutico sigue siendo el pilar del tratamiento.

 

Preguntas frecuentes

¿La radiofrecuencia es definitiva?

No. Puede ofrecer alivio de meses y, si funcionó y el dolor recurre, puede repetirse según evolución clínica y criterios médicos.

¿Duele el procedimiento?

Se realiza con anestesia local y sedación ligera. Puede haber molestia local transitoria en los días posteriores.

¿Necesito dos bloqueos diagnósticos antes?

Algunos protocolos exigen dos bloqueos positivos para reducir falsos positivos. Depende de la práctica y de las guías aplicadas.

¿Sirve si tengo dolor que baja por la pierna?

Si predomina la ciática por compresión radicular, la radiofrecuencia facetaria no es la opción principal.

¿Qué pasa si no mejora?

Se revisa el diagnóstico, se refuerza el plan activo y se valoran otras fuentes de dolor o alternativas terapéuticas.

¿Cuántas veces puede repetirse?

Si hubo beneficio claro y transitorio, puede repetirse cuando reaparece el dolor, valorando riesgos acumulados y coste-beneficio.

 

Glosario

Articulaciones facetarias: pequeñas articulaciones posteriores que estabilizan cada nivel vertebral.

Ramas mediales: nervios que transmiten la sensibilidad de las facetas.

Bloqueo diagnóstico: inyección anestésica dirigida para comprobar si el dolor se reduce.

Ablación por radiofrecuencia: técnica que aplica calor controlado para interrumpir la señal dolorosa.

 

Referencias

  1. Dr. Vicenç Gilete — Neurocirujano. Instituto. https://complexspineinstitute.com/instituto/ (2025)
  2. Dr. Augusto Covaro — Cirujano ortopédico y traumatólogo especializado en columna. Instituto. https://complexspineinstitute.com/en/institute/ (2025)
  3. NICE. Low back pain and sciatica in over 16s: assessment and management. https://www.nice.org.uk/guidance/ng59 (2016, actualizado 2020)
  4. ASIPP. Comprehensive Evidence-Based Guidelines for Facet Joint Interventions in the Management of Chronic Spinal Pain. https://asipp.org/wp-content/uploads/2020/11/REF1MA1.pdf (2020)
  5. NASS. Diagnosis and Treatment of Low Back Pain Clinical Guidelines. https://www.spine.org/Portals/0/Documents/ResearchClinicalCare/Guidelines/LowBackPain.pdf (2020)
  6. Cochrane Review. Radiofrequency denervation for chronic low back pain. https://www.cochrane.org/evidence/CD008572_radiofrequency-denervation-chronic-low-back-pain (2015)
  7. Cohen SP et al. Consensus practice guidelines on interventions for lumbar facet joint pain. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7362874/ (2020)

 

Este contenido es educativo y no sustituye la valoración médica individual. Ante síntomas de alarma o dudas, consulta con un profesional.

Equipo de resonancia magnética de última generación para diagnóstico de columna vertebral