Cirugía de columna y huesos frágiles: 10 claves para operar con osteoporosis sin sorpresas

Muchas personas descubren que tienen osteoporosis justo cuando se plantea una cirugía de columna. En ese momento surgen dudas comprensibles: “¿Se me romperán los huesos?”, “¿Aguantarán los tornillos?”, “¿Es mejor no operarme?”. Este artículo explica, en lenguaje claro, cómo influye la calidad ósea en la cirugía de la columna, qué se puede hacer para mejorarla y qué riesgos y tiempos de recuperación son realistas.

La información que leerás es orientativa y no sustituye la valoración individual por un profesional sanitario. Cada caso requiere un estudio personalizado.

  • La osteoporosis no prohíbe siempre la cirugía de columna, pero aumenta el riesgo de complicaciones mecánicas si no se detecta y trata a tiempo.
  • Una evaluación preoperatoria de la salud ósea (densitometría, analítica y valoración de caídas) es tan importante como la resonancia o el TAC.
  • En muchos casos, optimizar el hueso durante semanas o meses antes de la cirugía reduce complicaciones y mejora la fijación de tornillos y prótesis.
  • Los tiempos de recuperación suelen ser algo más lentos en pacientes con hueso frágil, pero con un buen plan de rehabilitación se puede recuperar una vida activa.

 

1. ¿Qué significa tener “huesos frágiles” en la cirugía de columna?

Cuando hablamos de “huesos frágiles” nos referimos, sobre todo, a dos situaciones:

  • Osteopenia: el hueso está algo debilitado, pero aún no llega a criterio de osteoporosis.
  • Osteoporosis: pérdida más marcada de masa y calidad ósea, con mayor riesgo de fracturas ante golpes o esfuerzos mínimos.

 

En la columna, la osteoporosis puede producir:

  • Fracturas vertebrales por aplastamiento.
  • Colapso de los cuerpos vertebrales tras una caída o incluso sin un traumatismo claro.
  • Dificultad para que el hueso “agarre” correctamente tornillos, barras y prótesis utilizadas en cirugías como fusiones o correcciones de deformidad.

Por eso, en personas que necesitan una fusión lumbar o toracolumbar, una corrección de deformidad o una cirugía de revisión, la calidad ósea deja de ser un detalle y pasa a ser un factor central de la planificación.

 

2. ¿Qué síntomas pueden hacer sospechar problemas de columna y de hueso a la vez?

Los síntomas de una enfermedad de la columna y de la osteoporosis pueden mezclarse. Algunos signos frecuentes son:

  • Dolor lumbar o dorsal que aparece tras un esfuerzo mínimo o una caída aparentemente leve.
  • Pérdida de estatura progresiva o aumento de la “chepa” dorsal con el paso del tiempo.
  • Dolor axial (en la espalda) que empeora al mantener posturas de pie prolongadas.
  • Dolor irradiado a las piernas (ciática, claudicación neurogénica) por estenosis de canal o deformidad asociada.
  • Fracturas previas de muñeca, cadera o vértebras con traumatismos menores.

 

Hay también síntomas de alarma que obligan a una valoración urgente, independientemente de la osteoporosis:

  • Pérdida brusca de fuerza en piernas o brazos.
  • Dificultad para controlar la orina o las heces.
  • Entumecimiento en la zona de la ingle o genitales.
  • Dolor intenso acompañado de fiebre, malestar general o pérdida de peso no explicada.

Estos últimos síntomas deben llevar a consultar de inmediato en un servicio de urgencias.

 

3. Cómo se estudia la columna cuando hay sospecha de osteoporosis

El estudio de la columna en personas con posible hueso frágil combina pruebas para valorar la estructura de la columna y la calidad ósea en general.

3.1. Pruebas de imagen de la columna

  • Radiografías en carga: permiten ver la alineación de la columna y detectar fracturas vertebrales, cifosis o escoliosis.
  • Resonancia magnética: se usa para detectar hernias discales, estenosis de canal, compresión medular o radicular, así como cambios en la médula ósea.
  • TAC: aporta detalles finos del hueso y ayuda a planificar dónde colocar tornillos, barras u otros implantes.
  • Estudios dinámicos (flexión-extensión): útiles para valorar la inestabilidad, algo especialmente importante en el contexto de hueso debilitado.

3.2. Estudio específico de la salud ósea

  • Densitometría ósea (DXA): mide la densidad mineral ósea en columna y cadera y clasifica a la persona como normal, osteopenia u osteoporosis.
  • Analítica: puede incluir vitamina D, calcio, fósforo, función renal, tiroidea y paratiroidea, y en algunos casos marcadores de remodelado óseo.
  • Evaluación de caídas y fragilidad: preguntas sobre caídas recientes, dificultad para caminar, equilibrio o sarcopenia (pérdida de masa muscular).

En un paciente que va a someterse a una cirugía mayor de columna (por ejemplo, fusión toracolumbar o corrección de deformidad), muchas guías recomiendan realizar un cribado sistemático de osteoporosis y tratarla antes de la intervención siempre que sea posible. Esto se hace para reducir el riesgo de aflojamiento de tornillos, hundimiento de cajas intersomáticas y fracturas en niveles adyacentes.

 

4. Opciones de tratamiento no quirúrgico cuando hay hueso frágil

No todas las personas con osteoporosis y dolor de espalda necesitan cirugía. En muchos casos, el primer paso es optimizar la salud ósea y el manejo conservador de la columna.

4.1. Tratamiento de la osteoporosis 

El tratamiento farmacológico debe individualizarse, pero suele incluir:

  • Aporte adecuado de calcio y vitamina D mediante dieta y suplementos cuando se precisa.
  • Fármacos antirresortivos (como bifosfonatos o denosumab) que reducen la pérdida de hueso.
  • Fármacos anabólicos óseos (como algunos moduladores de la formación ósea) en pacientes de muy alto riesgo o con deformidades complejas, cuando están indicados.

El objetivo es reducir el riesgo de fracturas y mejorar la calidad del hueso antes de plantear, si es necesario, una cirugía de columna que requiera fijaciones largas o implantes complejos.

4.2. Ejercicio y rehabilitación

El ejercicio adaptado es un tratamiento clave tanto para la osteoporosis como para muchas patologías de la columna:

  • Programas de fuerza y equilibrio supervisados para reducir caídas.
  • Ejercicio aeróbico suave (caminar, bicicleta estática, natación) adaptado al dolor.
  • Ejercicios específicos para musculatura paravertebral, glútea y abdominal, diseñados por fisioterapia especializada.

En fases de dolor agudo o tras una fractura vertebral reciente, la rehabilitación debe ser prudente y progresiva, y siempre pautada por profesionales con experiencia en hueso frágil.

 

5. ¿Cuándo puede seguir siendo necesaria una cirugía de columna con osteoporosis?

Incluso después de optimizar la salud ósea, hay situaciones en las que la cirugía de columna sigue siendo la opción más razonable:

  • Compresión medular o radicular con déficit neurológico progresivo.
  • Deformidades graves que impiden mantener la mirada al frente o realizar actividades básicas.
  • Dolor incapacitante que no responde a un tratamiento conservador estructurado.
  • Inestabilidad vertebral marcada o fallo de instrumentación previa.

En estos casos, el cirujano debe adaptar la técnica quirúrgica a la calidad ósea. En muchos pacientes con osteoporosis se prefieren abordajes que distribuyen mejor las cargas (por ejemplo, fusiones con más puntos de anclaje, tornillos cementados o prótesis diseñadas para hueso frágil) en lugar de técnicas que dependan de un único tornillo o implante aislado.

 

6. Principales riesgos añadidos de operar la columna en pacientes con osteoporosis

La cirugía de columna siempre tiene riesgos, pero en personas con huesos frágiles hay algunos que cobran especial importancia:

  • Aflojamiento de tornillos o implantes: el hueso puede no sujetar bien los tornillos pediculares o las cajas intersomáticas.
  • Hundimiento de implantes en los cuerpos vertebrales: puede modificar la alineación y obligar a una revisión.
  • Fracturas en niveles adyacentes: al fijar varios segmentos, las vértebras situadas justo por encima o por debajo pueden fracturarse con más facilidad.
  • Pseudoartrosis: dificultad para que se produzca una fusión sólida entre las vértebras, con persistencia del dolor o inestabilidad.

Estas complicaciones no ocurren en todos los pacientes, pero su probabilidad es mayor cuando la densidad mineral ósea es baja. Por eso, las guías modernas insisten en evaluar y tratar la osteoporosis antes de cirugías grandes de deformidad o fusiones largas siempre que el tiempo clínico lo permita.

 

7. ¿Cómo se puede reducir el riesgo? Estrategias antes, durante y después de la cirugía

7.1. Antes de la cirugía

  • Realizar densitometría y valoración de factores de riesgo de fractura.
  • Iniciar o ajustar tratamiento para la osteoporosis según las recomendaciones de la especialidad correspondiente.
  • Abordar factores modificables: dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol, mejorar el estado nutricional.
  • Participar en un programa de prehabilitación (ejercicio supervisado, educación en dolor, entrenamiento respiratorio si se prevé cirugía extensa).

7.2. Durante la cirugía

Algunas estrategias quirúrgicas habituales en pacientes con hueso frágil incluyen:

  • Utilizar más puntos de fijación (por ejemplo, más niveles con tornillos) para repartir la carga.
  • Escoger implantes diseñados para hueso osteoporótico o utilizar técnicas como el cementado de tornillos en casos seleccionados.
  • Evitar, cuando sea posible, resecar estructuras óseas que aportan estabilidad si existen alternativas menos agresivas.

La elección concreta de la técnica depende de la patología (hernia, deformidad, pseudoartrosis, fractura, síndrome de espalda fallida) y debe individualizarse.

7.3. Después de la cirugía

  • Mantener el tratamiento de la osteoporosis el tiempo recomendado, salvo que el equipo médico indique lo contrario.
  • Seguir un programa de rehabilitación adaptado, evitando ejercicios de alto impacto en fases tempranas.
  • Vigilar la aparición de nuevos dolores agudos en la espalda, cambios posturales bruscos o pérdida de altura, que pueden indicar fracturas nuevas.

 

8. Tiempos de recuperación realistas en pacientes con huesos frágiles

La recuperación después de una cirugía de columna puede variar mucho según el tipo de intervención, la edad, las enfermedades asociadas y la situación ósea. En términos generales:

  • En cirugías menos invasivas (por ejemplo, endoscopia o fusiones cortas en un solo nivel), la deambulación suele iniciarse en las primeras 24–48 horas.
  • El regreso a trabajo de oficina puede situarse entre las 4 y 8 semanas, y en trabajos físicos entre los 3 y 6 meses, dependiendo de la complejidad de la intervención.
  • En fusiones largas o correcciones de deformidad, la recuperación funcional se mide en meses, y pueden requerirse 6–12 meses para estabilizar del todo el resultado.

En personas con osteoporosis la evolución puede ser algo más lenta y requerir más controles de imagen para asegurar que los implantes se mantienen bien posicionados y que no aparecen nuevas fracturas. Es importante ajustar las expectativas desde el principio y hablar con el equipo médico sobre los tiempos de baja laboral y las limitaciones temporales razonables.

 

9. Cuándo acudir a urgencias después de una cirugía de columna con osteoporosis

Tras una cirugía de columna, se debe acudir a urgencias de forma inmediata si aparecen:

  • Pérdida de fuerza repentina en brazos o piernas.
  • Pérdida de sensibilidad en la zona de la ingle o dificultad para controlar esfínteres.
  • Dolor intenso de nueva aparición acompañado de fiebre o malestar general.
  • Dolor muy agudo y súbito en la espalda, con sensación de “crujido” o cambio brusco en la postura.
  • Síntomas respiratorios significativos (dificultad para respirar) después de una cirugía torácica o toracolumbar.

Estos síntomas pueden indicar complicaciones que requieren una valoración urgente, como hematomas, infecciones, fracturas o problemas neurológicos.

 

10. Mitos y realidades sobre la cirugía de columna y la osteoporosis

Mito 1: “Si tengo osteoporosis, no me pueden operar de la columna”

Realidad: la osteoporosis aumenta el riesgo, pero no prohíbe automáticamente la cirugía. En muchos casos, un buen tratamiento previo y una planificación cuidadosa permiten realizarla con seguridad razonable.

Mito 2: “Los tornillos siempre se sueltan en los huesos frágiles”

Realidad: existe más riesgo de aflojamiento, pero hay técnicas para reducirlo: elección de implantes, cementado en casos seleccionados, más puntos de fijación y mejora de la calidad ósea.

Mito 3: “Mejor no hacer ejercicio si tengo osteoporosis y dolor de espalda”

Realidad: el ejercicio adaptado es una de las mejores “medicinas” para el hueso y para la columna. La clave es que esté pautado por profesionales y adaptado al momento clínico.

Mito 4: “Los medicamentos para la osteoporosis no influyen en la cirugía de columna”

Realidad: tratar la osteoporosis puede mejorar la fijación de implantes y reducir el riesgo de fracturas y pseudoartrosis, especialmente en cirugías grandes de deformidad o fusiones largas.

 

11. Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Puedo operarme de una fusión lumbar si tengo osteoporosis diagnosticada?

En muchos casos sí, siempre que se valore la situación de forma global. El especialista en columna y, si es necesario, un experto en metabolismo óseo revisarán el tipo de cirugía, el grado de osteoporosis y el tratamiento necesario antes y después de la intervención. La decisión no se basa solo en la densitometría, sino en el conjunto de factores de riesgo.

¿Cuánto tiempo debo tomar medicación para la osteoporosis antes de una cirugía de columna?

No existe un plazo único. En algunos pacientes de alto riesgo, los tratamientos se inician varios meses antes de la cirugía y se prolongan después. El especialista en hueso será quien marque el tiempo en función del fármaco utilizado y del riesgo de fractura.

¿Es más seguro un abordaje mínimamente invasivo si tengo osteoporosis?

Las técnicas mínimamente invasivas suelen preservar mejor la musculatura y los tejidos blandos, lo que puede facilitar la recuperación. Sin embargo, la seguridad depende sobre todo de la correcta indicación, del tipo de fijación y de la planificación del caso, no solo del tamaño de la incisión.

¿La artroplastia de disco lumbar o cervical está desaconsejada en osteoporosis?

La osteoporosis moderada o grave suele considerarse una contraindicación para sustituir un disco por una prótesis móvil, porque aumenta el riesgo de hundimiento o fallo del implante. Por eso, estas técnicas se reservan para pacientes con hueso suficiente y sin otras contraindicaciones importantes.

¿Qué pasa si se descubre la osteoporosis después de haberme operado?

En ese caso, no se puede cambiar la técnica que ya se ha realizado, pero sí se puede actuar para reducir el riesgo de nuevas fracturas o problemas de fijación: iniciar tratamiento para la osteoporosis, cuidar la rehabilitación y organizar controles de imagen periódicos.

¿Puedo volver a hacer deporte si tengo una fusión y osteoporosis?

En muchos casos sí, aunque quizá no al mismo nivel ni tipo de deporte. Actividades de bajo impacto como caminar, natación o bicicleta suelen ser posibles tras la recuperación inicial; deportes de impacto o con riesgo de caídas deben valorarse caso por caso con el cirujano y el equipo de rehabilitación.

 

12. Glosario básico

  • Osteoporosis: enfermedad en la que el hueso pierde densidad y calidad, aumentando el riesgo de fracturas.
  • Osteopenia: estado intermedio, con densidad ósea algo reducida pero sin criterios de osteoporosis.
  • Fusión vertebral (artrodesis): cirugía que une dos o más vértebras mediante tornillos, barras y material óseo para eliminar movimiento doloroso.
  • Artroplastia de disco: sustitución de un disco intervertebral por una prótesis que intenta mantener la movilidad.
  • Pseudoartrosis: falta de consolidación de una fusión, con persistencia de movilidad anómala entre las vértebras.
  • Fractura por fragilidad: rotura ósea causada por un traumatismo mínimo o incluso sin recordar ningún golpe.
  • Densitometría (DXA): prueba que mide la densidad mineral ósea en cadera y columna.
  • Deformidad espinal: alteración importante de la alineación de la columna (escoliosis, cifosis, desequilibrio sagital).

 

Referencias

  • North American Spine Society. Evidence-based Clinical Guideline for the Diagnosis and Treatment of Adults with Osteoporotic Vertebral Compression Fractures. 2024. Disponible en línea.
  • Cho CH et al. Guideline summary review: diagnosis and treatment of adults with osteoporotic vertebral compression fractures. Spine Journal. 2025.
  • Al-Najjar YA et al. Bone Health Optimization in Adult Spinal Deformity Patients. Journal of Clinical Medicine. 2024.
  • Lechtholz-Zey EA et al. Systematic Review and Meta-analysis of the Effect of Osteoporosis on Fusion Rates and Complications Following Surgery for Degenerative Cervical Spine Pathology. 2024.
  • Filley A et al. Influence of osteoporosis on mechanical complications after lumbar fusion. 2024.
  • Anderson PA et al. Preoperative bone health assessment and optimization in spine surgery. Neurosurgical Focus. 2020.

 

Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y no sustituye en ningún caso la valoración individual por parte de profesionales sanitarios cualificados.